Impacto del volumen
El sistema bancario chino, por ejemplo, no tiene la reputación de estar entre los más eficientes del planeta. Sus procesos son frecuentemente anticuados.
En el escenario económico mundial, pesa más el volumen que la calidad. Nos referimos a las motivaciones que determinan el reconocimiento que se otorga a la importancia de un país en los asuntos internacionales. Las señales al respecto abundan. Se observa en la distribución de los derechos de voto en el FMI, en las nacionalidades de los altos funcionarios de las Naciones Unidas, en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio y en muchos otros casos. Eso explica, por ejemplo, por qué Suiza o Nueva Zelanda, con altos niveles de vida, no son parte del grupo conocido como G-20, en tanto que otros más pobres y menos exitosos, como Indonesia y Sudáfrica, sí lo son. Para esos fines, el tamaño cuenta más.
Pero hay que admitir que el volumen puede ser una consideración difícil de pasar por alto. El sistema bancario chino, por ejemplo, no tiene la reputación de estar entre los más eficientes del planeta. Sus procesos son frecuentemente anticuados, con debilidades técnicas y lentitud operativa. Aplica las innovaciones con retraso, y está afectado por regulaciones obsoletas y directivas gubernamentales que influyen sobre sus decisiones. Pero el número de sucursales y agencias bancarias en China llegó a la impresionante cifra de 228,600 a finales del año pasado. Ese año fueron añadidas 5,600 nuevas oficinas y renovadas otras ocho mil. A esa fecha el número de cajeros automáticos alcanzó un total de 1.03 millones, a través de los cuales en el 2018 se efectuaron transacciones por un monto equivalente a 9,620 miles de millones de dólares. Sin embargo, a pesar de lo notable que esas cifras son, como porcentaje de la población están por debajo de las de las economías desarrolladas, y aún de las de la economía dominicana.
El reconocimiento del tamaño se debe al potencial de impacto sobre otros países. Las consecuencias de los eventos y políticas de las grandes economías son más significativas que las provocadas por economías más pequeñas.