Intenciones generales
Muy significativo sería comprender su actitud en torno al gasto público
Los dominicanos se aprestan a votar el próximo domingo con la finalidad de definir quiénes serán los contendientes en los comicios del 2020. Sería deseable que la decisión de los votantes estuviera basada en el conocimiento de las políticas que cada candidato aplicaría en caso de ser electo.
En el ámbito de la economía, sería sumamente relevante saber cuál esquema de reforma tributaria pondría sobre la mesa de discusión el presidente electo. También lo sería su posición sobre la deuda pública y su composición. O, de seguro, entender su visión acerca de la estrategia cambiaria, en cuanto a si mantendría el comportamiento actual del peso frente al dólar, con las implicaciones monetarias que conlleva, o si optaría por un camino diferente. Muy significativo sería comprender su actitud en torno al gasto público, la nómina de empleados y los subsidios, y también en lo que concierne a los salarios y la calidad de la educación, la salud y demás servicios. Debería tomarse en cuenta al votar el concepto del candidato en relación con la participación del Estado en las actividades económicas, la regulación del sector privado, los permisos de importación, las licitaciones y los contratos, los estándares éticos y los criterios de selección de los funcionarios públicos. No menos esencial sería tener un panorama claro en lo que toca a las medidas que el candidato pondría en vigor respecto de la inmigración, la depredación del medio ambiente, la delincuencia y la corrupción administrativa. Y a todo eso se añadirían otros asuntos, como la mejora del profesorado, la promoción de las exportaciones, la protección de los derechos de propiedad y el fomento de la tecnología.
Se diría que los candidatos ya han hablado de todo eso, pero lo han hecho mayormente en forma de intenciones generales, orientadas a atraer apoyos. Los debates hubieran sido útiles para extraer precisiones, pero eso es precisamente lo que algunos desean evitar.