Puerta trasera

El estímulo inicial para el desarrollo de los vehículos eléctricos provino de disposiciones gubernamentales dirigidas a disminuir la contaminación.

La General Motors anticipa que para el 2035 sólo producirá vehículos eléctricos, y Volkswagen prevé que el 70% de sus ventas en el 2030 será de esa clase de vehículos. Otros fabricantes han presentado pronósticos similares. Para un cambio tan trascendental como ése, el plazo involucrado es extremadamente breve. Es probable que a la vanguardia vayan los países técnicamente más avanzados, sumándose gradualmente los demás. Actualmente China tiene al mayor número de unidades eléctricas en circulación, seguida por Europa y los EE.UU.

El estímulo inicial para el desarrollo de los vehículos eléctricos provino de disposiciones gubernamentales dirigidas a disminuir la contaminación. Las inversiones requeridas para el desarrollo de prototipos eran cuantiosas, como lo demuestra el modelo EV1 de la General Motors, cuyo desarrollo costó cerca de mil millones de dólares. Fueron necesarios incentivos fiscales y la fijación de límites de emisiones para fomentar esas inversiones. Y obtuvieron también el respaldo de los movimientos ecologistas, alarmados por las cada vez más evidentes consecuencias del calentamiento global.

Pero como si su entrada fuera por la puerta trasera, existe un costo ambiental que habrá que pagar, proveniente de la generación de electricidad y del destino de las baterías usadas.

La industria petrolera no ha reaccionado más vigorosamente contra su eventual pérdida del mercado de transporte vehicular, porque sabe que el mercado representado por el consumo de electricidad aumentará paso a paso con la expansión de la flota de vehículos eléctricos. Y de ello también saldrán beneficiados el carbón, el gas natural y la energía nuclear. Dado el rol de la generación en la contaminación atmosférica, ésta continuará por esa vía.

Y está el asunto de las baterías. No existe aún una amplia infraestructura de reciclaje para baterías de litio, las cuales contienen materiales nocivos y son más grandes, pesadas y difíciles de desmantelar que las de plomo.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.