Tratamiento o prevención

El desarrollo de tratamientos efectivos para los ya contagiados puede alterar la racionalidad detrás del proceso de decisión

En materia de pólizas de seguro, si alguien puede hacer frente con facilidad a las consecuencias de un siniestro, su motivación para ase- gurar ese riesgo será baja. Por el contrario, si los perjuicios son graves y difíciles de subsanar, será más intenso el deseo de que el riesgo esté cubierto por un seguro. Ese comportamiento es racional, pues condiciona la contratación de la póliza a la opción de asumir el riesgo por sí mismo, ahorrándose de ese modo el costo del seguro.

La racionalidad depende, por supuesto, de la precisión del estimado de la pérdida probable en que la persona incurriría si fuera afectada por el siniestro. Si la pérdida, por ejemplo, estuviera subestimada, el proceso de decisión estaría sesgado en contra de la contratación del seguro, dejándose de cubrir riesgos que deberían ser asegurados.

Un criterio similar puede aplicarse al virus de la pandemia. Aunque las vacunas sean gratuitas para la población, la inoculación involucra costos para las personas en términos de tiempo, molestias y, sobre todo, aprensiones respecto de su efectividad y sus efectos posteriores, sean estas dudas valederas o no, lo que explica que muchos decidan no vacunarse a pesar de que puedan hacerlo gratuitamente.

El desarrollo de tratamientos efectivos para los ya contagiados puede alterar la racionalidad detrás del proceso de decisión. A medida que esos tratamientos vayan siendo autorizados y salgan al mercado, el resultado será una disminución del daño probable provocado por la enfermedad, lo que reducirá la motivación para protegerse por medio de la vacunación. De ahí la importancia del “incentivo” de requerir la tarjeta para entrar en comercios, bancos y otros establecimientos.

De todos modos, aunque los tratamientos sean efectivos a corto plazo, el estimado de la disminución en el riesgo potencial es aún preliminar, porque los expertos señalan que muchas posibles consecuencias del virus sobre la salud a mediano y largo plazo todavía se desconocen.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.