Voto anticorrupción

El presidente electo de Guatemala Jimmy Morales, del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN). (EFE/Esteban Biba)

Si la primera vuelta de las elecciones generales en la Argentina fue dominada por los asuntos económicos, en la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Guatemala predominó el tema de la corrupción oficial y la desintegración institucional.

Con el presidente y la vicepresidenta salientes recluidos en la cárcel, el electorado guatemalteco tuvo que elegir entre un comediante especializado en chistes picantes y la esposa de un expresidente, ésta última teniendo en su record haber orquestado un divorcio al vapor para sortear sin éxito una prohibición constitucional que le impedía postularse.

Haciendo uso de su facilidad de expresión, cultivada durante sus catorce años en escenarios, televisión y espectáculos públicos, el antiguo estudiante de teología Jimmy Morales propinó una derrota aplastante a Sandra Torres, siendo su casi único discurso la lucha contra la corrupción, ejemplificada por La Línea, el mecanismo por el cual importadores contrataban que sus mercancías fuesen dejadas entrar al país sin pagar los aranceles correspondientes.

Sin experiencia gubernamental previa, se desconoce el rumbo que Morales seguirá en asuntos económicos, salvo que ha dicho que entregará millones de teléfonos inteligentes a los niños, que monitoreará a los maestros con GPS para obligarlos a que trabajen, y que podría reactivar una disputa fronteriza con Belice. Su programa de gobierno fue de apenas seis páginas.

Un mérito no puede disputarse, sin embargo. A las 7:30 PM, el 63% de los votos en Guatemala ya había sido computado y dado a conocer, y 80 minutos después la candidata opositora felicitaba al ganador. En la Argentina, por el contrario, a la medianoche todavía no había salido el primer boletín del tribunal electoral. A pesar de la mayor distancia que nos separa, las elecciones dominicanas parecen estar más cerca del tango y del mate argentinos que del jocón y los plátanos en mole de Guatemala.

gvolmar@diariolibre.com