Procesos vinculados

El traspaso a los autos eléctricos es mínimo

Por nuestras calles transitan algunos, pero tenemos que admitir que en comparación con el total de unidades que componen nuestro parque vehicular, los vehículos eléctricos son una exigua minoría, casi una curiosidad al verlos enchufados en estacionamientos y marquesinas. Los posibles adquirentes en su mayoría consideran que están todavía en una fase experimental, sujetos a ser mejorados sustancialmente, y como a casi nadie le gusta comprar cosas susceptibles de quedar obsoletas en poco tiempo, prefieren esperar a que los cambios en la tecnología terminen de ser implementados antes de invertir su dinero en uno de ellos. Y ya que aquí no nos distinguimos por preocuparnos mucho por el medio ambiente o el cambio climático, no nos sentimos suficientemente motivados por razones ecológicas a dejar nuestros vehículos tradicionales, consumidores de gasolina, gasoil y gas, para aventurarnos con los eléctricos.

Es probable que esa cautela sea conveniente, no solamente en cuanto a nuestras finanzas personales, sino además en términos nacionales. Si de repente fuésemos a reemplazar nuestra flota movida con combustibles fósiles con unidades eléctricas, la perspectiva de centenares de miles de ellas simultáneamente recargando sus baterías, extrayendo energía de la red de electricidad, sería ominosa para la estabilidad del sistema. Y dada nuestra dependencia del carbón, el gas y el petróleo para la generación, el resultado sería un traspaso de usuarios de los combustibles fósiles, desde los dueños de vehículos a las plantas de electricidad.

En ese sentido, la modificación del parque de vehículos es un proceso vinculado con el de los avances en la transformación de la matriz de generación hacia fuentes renovables y sostenibles de energía, lo cual involucrará grandes inversiones en ambos procesos, que sólo podremos estar en condiciones de hacer de forma gradual. Requerirá también de la creación de una infraestructura de soporte técnico y de talleres con personal entrenado. 

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.