El censo
Entre los niños de tres años de los Estados Unidos se está gestando una revolución. Los niños de esa edad están poniendo de cabeza la demografía del país. Según un estudio reciente de la Dirección del Censo, la mayoría de ellos ahora forman parte de grupos usualmente considerados minorías, mayormente hispanos y negros. La última publicación de datos del censo decenal del año pasado confirma que los blancos todavía constituyen una pequeña mayoría, 54%, entre los menores de 18 años, y una un poco más grande, 64% de la población como un todo. Pero la transformación de los Estados Unidos hacia una población más marrón, más suburbana, más meridional y occidental es rápida e inexorable.
Durante la última década la población de los Estados Unidos creció en 9.7%, a 309 millones. Las minorías representan el 92% de ese crecimiento. Las filas de los hispanos se expandieron un 43%, a 51 millones. La población asiática creció en la misma proporción, a 15 millones. Los negros crecieron en 11%, a 38 millones. Todos los grupos minoritarios juntos crecieron en 29%, a 112 millones. Las minorías ahora son mayoría en dos de los estados más poblados de los Estados Unidos, California y Texas, al igual que en Hawái, Nuevo México y Washington, D.C. Representan el mayor número de niños en seis más: Arizona, Florida, Georgia, Maryland, Mississippi y Nevada. Y sus números están creciendo especialmente rápido en lugares que antes eran completamente blancos tales como Iowa y New Hampshire.
Entretanto la población blanca de los Estados Unidos, no hispana, creció en solo 1.2% desde el 2000 al 2010. En 15 de los 50 estados, se redujo. California perdió 5% de sus blancos; New Jersey y Rhode Island ambos perdieron 6%. El número de niños blancos disminuyó en 45 estados, para un descenso general de 10%. Explica Bill Frey de la Institución Brookings, un grupo de investigadores, que los blancos son más viejos, tienen menos niños y representan una relativamente pequeña proporción de inmigrantes, de manera que la participación de su población está destinada a continuar decayendo. El estruendo que emana del Sur y el Oeste, otro leitmotiv de la demografía estadounidense, continua sonando. Ambas regiones crecieron un 14%, mientras que el nordeste y los estados centrales (Midwest) solo crecieron 3% y 4% respectivamente. La gente escapa del frio: señala Edward Glaeser, un profesor de economía de Harvard University, que existe una fuerte correlación entre la temperatura promedio en enero y el crecimiento demográfico. Le atribuye también la rápida expansión de ciudades tales como Atlanta, Dallas y Houston a la abundancia de viviendas de bajo precio.
Sin embargo, hasta en el corredor del sol muchas áreas rurales están perdiendo población. La tendencia es especialmente aguda en los estados de las llanuras, pero también se aplica al Midwest y al Sur. La proporción de estadounidenses que viven en áreas urbanas se incrementó de 93.2% en el 2000 a 93.7% el año pasado, con las ciudades grandes creciendo más rápidamente que las pequeñas. El mayor crecimiento ocurrió en los suburbios en lugar del centro de las ciudades, agrega Glaeser, y las áreas metropolitanas más prosperas y con residentes mejor educados están creciendo especialmente rápido. Las áreas de mucha manufactura crecieron más lentamente.
Michigan, con su sufrida industria del automóvil, fue el único estado que vio su población disminuir durante la década, aunque fuera por menos de un 1%. (Puerto Rico, un territorio estadounidense con sus propios problemas económicos, perdió el 2% de su población.)
Qué significa todo esto para la política es objeto de algunas controversias. Los analistas de derecha pregonan el rápido crecimiento de la población en los estados con inclinación republicana en el Sur y el Oeste y el relativo estancamiento de los bastiones democráticos en el Midwest y el nordeste como evidencia de la superioridad de las políticas republicanas. Más aún, cacarean, el rápido crecimiento está resultando en más escaños en la Cámara de Representantes para los estados republicanos, lo que podría ayudar a cimentar su mayoría actual. Por ejemplo, la conservadora Texas obtendrá cuatro escaños en la redistribución ocasionada por el censo del año pasado; la liberal Nueva York perderá dos.
Pero los demócratas responden que el crecimiento que los republicanos celebran proviene de los distritos electorales demócratas. Señalan ellos que las minorías tienden a votar por los demócratas, mientras que la decreciente población blanca rural es mayormente republicana. Si se emplea esta lógica, los infiltrados demócratas gradualmente socavan el control republicano sobre su territorio desde adentro. Después de todo, Barack Obama arrastró estados con tendencias republicanas del oeste y el sur tales como Colorado, Nevada, Carolina del Norte y Virginia en su trayectoria a la Casa Blanca en el 2008. Si él puede mantener su participación de los votos entre los negros y latinos, será difícil ganarle en el 2012.
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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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