El pantano mexicano de Walmart (I de II)

En la mayoría de las semanas esta acuchilla precios. Esta semana le tocó a Walmart ser acuchillada. Inversionistas nerviosos recortaron $10 mil millones del valor de sus acciones después de que el New York Times el 22 de abril reportó información privilegiada de sobornos en México para acelerar allí la expansión del minorista.

La subsidiaria mexicana de Walmart, Walmex, está acusada de haber sobornado a funcionarios locales durante varios años para acelerar los permisos para abrir nuevas tiendas. Aparentemente, los directivos en la casa matriz en Bentonville, Arkansas, fueron informados de los pagos (que se dice se hicieron a través de intermediarios) en el 2005. Iniciaron una investigación, pero la concluyeron sin disciplinar a nadie. No divulgaron nada de esto a las autoridades hasta el pasado diciembre. Walmart anunció que el pasado otoño inició una investigación "profunda" de su cumplimiento de la Ley de Prácticas Corruptas Extranjeras (FCPA), la ley estadounidense contra la corrupción. En una declaración hecha después de publicado el artículo, dijo: "Si estas denuncias son ciertas, no son un reflejo de quienes somos ni de lo que representamos."

Desde que se aventuró a cruzar el Rio Grande en el 1991, la compañía rápidamente ha dominado las compras en México. Representa la mitad del mercado minorista de México y tiene casi cuatro veces más tiendas que su más cercano rival, Soriana. Es el empleador privado más grande de México con un personal de 200,000. Y Walmex contribuye con cerca de una cuarta parte de las ventas de Walmart en el extranjero.

La corrupción es un enorme problema para los negocios en México. Dice Marco Escotto de IPADE, una escuela de negocios, que los constructores acostumbran agregar un 10% a sus presupuestos para entregar a las autoridades municipales cuya aprobación es requerida. Complicadas regulaciones le dan poder a los burócratas. Algunos se esmeran en ser obstruccionistas con la esperanza de que las compañías los sobornen para que les dejen tranquilos. Según el Banco Mundial, obtener un permiso para construir en México se tarda 81 días, versus 26 en los Estados Unidos.

Para Walmart, el caso no pudo ocurrir en peor momento. La empresa está tratando de expandir fuera de su mercado local ante la furiosa oposición de los sindicatos y los dueños de pequeñas tiendas. Los manifestantes están felices de tener algo nuevo que poner en sus pancartas. El juicio podría perjudicar la parte más boyante del negocio de Walmart: sus ventas en el extranjero crecieron en 15% el año pasado, cuando las ventas locales estaban lentas.

Al mismo tiempo, el gobierno de los EE.UU. está buscando afanosamente castigar a las empresas estadounidenses que ofrecen sobornos en el extranjero. La mayor parte de las multas bajo la FCPA ha sido recaudada en los últimos dos años (ver gráfico). El Departamento de Justicia podría estar tentado a dar un ejemplo con Walmart, en vista de su alto perfil y por no haber declarado antes su problema. Mayormente el departamento depende de la autoincriminación en los casos de soborno, siendo benevolentes con los que se presentan voluntariamente. Dice Jeff Kaplan de Kaplan & Walker, un bufete de abogados, "podrían considerar que no tienen elección sino aporrearlo [Walmart], aunque solo sea para proteger la integridad del sistema y asegurar un flujo continuo de divulgación". El gobierno mexicano también ha iniciado una investigación.

Para Walmart, el caso no pudo ocurrir

en peor momento. La empresa está tratando

de expandir fuera de su mercado local

ante la furiosa oposición de los sindicatos

y los dueños de pequeñas tiendas.

Los manifestantes están felices de tener

algo nuevo que poner en sus pancartas.

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com