El shock del petróleo del 2011 (II de II)
Aun sin interrupciones en el suministro, los precios están bajo presión de una segunda fuente: el consumo gradual de la capacidad sobrante. Con el fortalecimiento de la economía mundial, la demanda de petróleo está superando con mucho los aumentos en el suministro disponible. De manera que cualquier desasosiego en el Medio Oriente acelerará y exagerará un incremento en el precio que de todos modos estaba por ocurrir.
¿Qué efectos tendría esto? Es algo reconfortante saber que la economía mundial está menos vulnerable a daños ocasionados por altos precios del petróleo de lo que fue en los años de 1970. La producción mundial es menos dependiente del petróleo. La inflación es menor y los salarios mucho menos expuestos a incrementos de precios inducidos por la energía, de manera que los bancos centrales no tendrían que responder de manera muy enérgica. Pero menos vulnerable no significa inmune.
Encarecimiento del petróleo todavía implica una transferencia de los consumidores de petróleo a los productores de petróleo y dado que este último tiende a ahorrar más significa una gota en la demanda global. Una regla empírica es que un aumento de 10% en el precio del petróleo reducirá una cuarta parte de un uno por ciento del crecimiento global. Con el crecimiento de la economía mundial en 4.5% eso sugiere que el precio del petróleo tendría que dar un gran salto, probablemente por encima del pico del 2008 de casi $150 el barril, para afectar la recuperación.
Impulsados a la acción
En los Estados Unidos la Reserva Federal enfrentará una decisión relativamente fácil. La economía estadounidense es innecesariamente vulnerable, gracias a su adicción al petróleo (y a sus pocos impuestos). Sin embargo la inflación está extremadamente baja y la economía tiene bastante holgura. Esto le da al banco central la latitud para ignorar un aumento repentino del precio del petróleo. En Europa, donde el combustible tiene más impuestos, el efecto inmediato de un encarecimiento del petróleo es menor. Pero los banqueros centrales de Europa ya están preocupados por el incremento de los precios: de ahí el miedo de que podrían tomar medidas preventivas demasiado fuertes y empujar nuevamente a las todavía frágiles economías a la recesión.
Por el contrario, el mayor riesgo en los países emergentes es la inacción. El encarecimiento del petróleo atizará la inflación, especialmente a través de alimentos más caros - y los alimentos todavía representan una gran parte del gasto de la gente en países como China, Brasil e India. Es verdad que los bancos centrales han empezado a subir las tasas de interés, pero tienen la tendencia a hacerlo tarde. Las condiciones monetarias todavía están demasiado libres y las expectativas de inflación están en aumento.
Desafortunadamente, demasiados gobiernos de los mercados emergentes han tratado de reprimir la inflación y reducir el disgusto popular mediante subsidios a los precios tanto de alimentos como de los combustibles. Esto no solo embota la sensibilidad de los consumidores al incremento de los precios, sino que podría ser muy costoso para los gobiernos en cuestión. Esto estirará el optimista nuevo presupuesto de la India. Pero el mayor peligro reside en el Medio Oriente mismo, donde los subsidios de alimentos y combustible son omnipresentes y donde los políticos los están aumentando para reprimir los disturbios. Los importadores de petróleo, como Egipto, enfrentan una viciosa espiral de quiebra con los precios del petróleo más altos y subsidios aún más grandes. La respuesta es eliminar los subsidios y dirigir la ayuda a los más pobres, pero ningún gobernante árabe está dispuesto a este tipo de reformas en estos momentos.
En el peor de los casos el peligro es circular - con el petróleo encarecido y la incertidumbre política alimentándose entre sí. Aun si esto fuese evitado, las perspectivas a corto plazo para la economía mundial son más inciertas de lo que muchos creen. Pero podría haber una perspectiva consoladora: por fin el resto del mundo podría resolver su vulnerabilidad ante el petróleo y el Medio Oriente. La lista de pendientes es bien conocida, desde invertir en la infraestructura para vehículos eléctricos hasta la fijación de precios al carbono. El shock del petróleo de la década de 1970 transformó la economía mundial. Quizás un shock de petróleo en el 2011 haga lo mismo - a un menor costo.
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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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