Emerger, derrochar, depurar (III de IV)
Los negocios en los mercados emergentes. Empresas occidentales se han amontonado en los mercados emergentes en los últimos 20 años. Es hora del juicio final
Empecemos con las adquisiciones. Ha habido adquisiciones por valor de $1.6 trillones desde el 2002. La regla de oro es que la mitad de todos los negocios destruye valor para el adquiriente. Al igual que Vodafone, muchas empresas pagaron precios asombrosos justificados por pronósticos abultados. En el 2010 Abbott Laboratories, una empresa farmacéutica estadounidense, pagó $4 mil millones por la pequeña unidad de fármacos india de Piramal, con una predicción de que crecería en 20% al año durante una década. Dos años más tarde las ventas estaban estancadas en términos de dólar. Daiichi Sankyo, una empresa farmacéutica japonesa, ha sufrido grandemente en la India, ya que la compañía en que invirtió, Ranbaxy, tiene graves problemas de calidad. Lafarge en el 2007 pagó $15 mil millones por Orascom, un rival de África del norte y de Oriente Medio. El gigante de cemento francés predijo que las ventas subirían en 30% al año. Desde entonces sus acciones casi se han reducido a la mitad, en parte debido a la agobiante carga de deuda incurrida.
Grandes proyectos de nueva creación también han roto corazones. ThyssenKrupp, un coloso de acero alemán, lanzó un ambicioso proyecto en el 2006 para fabricar planchas de acero en Brasil y procesarlas en los Estados Unidos. El aumento de los costes lo ha hecho inviable, y la mayor parte de los $10 mil millones invertidos han sido pasados a pérdidas. El jefe de la compañía ha denominado el episodio como un "desastre".
Anglo American, una empresa minera, enterró $8 mil millones y la carrera de su ex gerente general, Cynthia Carroll, en un proyecto brasileño llamado Minas-Rio. Los sobrecostos resultaron en pérdidas de $4 mil millones.
Además de estos notorios fracasos, existen áreas de bajo rendimiento escondidas en rincones de multinacionales en expansión. Las empresas de bienes de consumo han hecho su agosto en mercados emergentes, pero hasta las mejores tienen algunos negocios dudosos. Los márgenes de Procter & Gamble fuera de los Estados Unidos son la mitad de los que tiene en casa. Los beneficios son débiles en la India y Brasil, donde está rezagado. A.G. Lafley, quien regresó como jefe de la empresa el año pasado, ha prometido más disciplina.
Es la misma historia con las inversiones españolas en América Latina. Telefónica gana buen dinero en casi todo el continente, dice Bosco Ojeda de UBS, un banco. Pero México es una herida abierta. Durante 14 años Telefónica ha invertido miles de millones de dólares sin perturbar a Carlos Slim, quien domina las telecomunicaciones allí. Hasta las dos empresas cerveceras más grandes del mundo, Anheuser-Busch InBey y SABMiller, que han tenido un éxito enorme, han comprado algunos negocios con acciones bajas de mercado y beneficios y retorno de capital conmensurablemente débiles.
En algunos casos el bajo rendimiento se extiende a una industria completa. Durante un boom cada empresa piensa que puede ser un ganador, lo que conduce a exceso de inversión y saturación. Mientras más intensiva de capital es una industria, mayor será el sufrimiento para sus miembros más débiles. El seguro es un ejemplo de ello. India tiene más de 20 empresas extranjeras luchando por obtener pequeñas participaciones en el mercado mientras invierte dinero. Turquía es también un cementerio de seguros. La mayoría de las empresas europeas tienen un abigarrado conjunto de activos de mercados emergentes, pero solo algunos, tales como Prudential, AXA y Allianz tienen escala. "Existen mercados trofeos donde todo el mundo ha decidido que tiene que estar. Usualmente no ganan mucho dinero", dice un ejecutivo.
La industria automotriz tiene también una larga cola de negocios malos. Ha invertido más de $50 mil millones en factorías en China, con gran éxito, considera Max Warburton, también de Bernstein. Pero "China ha afectado el buen juicio de muchos ejecutivos", haciéndoles demasiado optimistas acerca de otros mercados emergentes. Más de $30 mil millones han sido invertidos en países en vías de desarrollo además de China. Se están abriendo nuevas factorías justo cuando la demanda se ha desacelerado. El número dos de Ford, Mark Fields, esta semana expresó preocupación acerca de la capacidad excesiva para fabricación de vehículos que se está acumulando en Brasil, Rusia e India. Warburton piensa que esas operaciones podrían perder miles de millones de dólares este año. "Todos se preparan para perder mucho dinero."
© 2014 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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