Especial CE
El mercado de divisas. El CLS mantiene al mercado seguro del riesgo de liquidación pero necesita agregar más monedas
Podría ser la infraestructura financiera más importante que usted haya oído mencionar. CLS es una de ocho "entidades del mercado financiero" - entidades que se dedican a las actividades de administración de riesgos tales como compensación y liquidación - que han sido declaradas por el Tesoro de los Estados Unidos como sistémicamente importante. Ha hecho un trabajo admirable en mitigar riesgos en el mercado de cambio extranjero (CE). Pero ahora se apresura a mantener el ritmo del mercado que protege.
El CLS es una institución propiedad de los bancos que fue creada en el 2002 para eliminar el riesgo de liquidación, uno de los mayores peligros del mercado de CE. Los mercados de divisas son los más grandes y líquidos de todos: se estima que $5.3 trillones cambia de manos cada día, según la última encuesta trienal realizada por el Banco de Pagos Internacionales (BPI).
El riesgo de liquidación es el peligro de que un banco pueda perder la cantidad de principal que paga en una transacción de divisas. Por ejemplo, si un banco estadounidense entrega $100,000 para recibir €75,000 de una contraparte europea, el banco estadounidense arriesga perder la suma complete si el banco europeo cae en incumplimiento. El riesgo de liquidación se conoce también como el riesgo Herstatt, llamado así por un banco alemán que cayó en bancarrota en 1974 y dejó a muchas de sus contrapartes con enormes pérdidas.
El CLS resuelve este problema asegurando que las instrucciones de pagos de ambas partes sean liquidadas al mismo tiempo. Opera un mecanismo de "pago-vs-pago" en el cual las instrucciones de las contrapartes de CE son autenticadas, equiparadas y liquidadas en una fecha acordada. Como sus bancos miembros están realizando numerosas transacciones, calcula el monto neto de las obligaciones de sus miembros en cada una de las 17 monedas que liquida diariamente. El CLS liquidó un promedio diario en el mes de agosto por valor de $2.3 trillones.
No se vio afectado por la crisis. Muchos mercados se desplomaron después del colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Gracias al CLS, que ofreció la seguridad que los corredores necesitaban, el mercado CE continuó funcionando sin problemas. El que una gran parte del mercado de cambio extranjero no haya sido afectado por las normas posteriores a la crisis se debe en gran parte a su reputación.
No obstante, el asegurar que el mercado continúe operando sin tropiezos no es fácil. El mercado CE ha crecido enormemente en los últimos 11 años, estirando demasiado la red de seguridad de CLS. Cuando el CLS empezó procesaba un promedio de 5,700 instrucciones de pago cada día, y tenía la tecnología para manejar hasta 45,000 de ser necesario. Durante el pico de la crisis del 2008, procesaba 1.5 millones de instrucciones en un solo día. El 28 de mayo de este año, estableció otro record de cerca de 3 millones de instrucciones. El peligro de que la entidad podría ser inundada con más transacciones de las que puede manejar es algo que los reguladores están plenamente conscientes.
Igualmente urgente es la necesidad de poner en su órbita más transacciones. A pesar de que las 17 monedas cubiertas por el CLS representan cerca del 94% del mercado CE, el Tesoro estimó en julio del 2012 que solo un 68% de la actividad en esas divisas se liquida en la plataforma. Grandes volúmenes se están negociando entre instituciones que no son parte de los 63 miembros directos del CLS o que prefieren utilizar otros medios para la negociación.
Un problema podría ser el costo. Los honorarios que pagan los miembros varían dramáticamente de un banco a otro. Mediante un modelo de "recuperación de costo", los honorarios se determinan al inicio de cada año pero son luego ajustados cada mes dependiendo del volumen total y de la actividad de cada banco. Cuando el mercado está en auge y se liquidan las operaciones, los costos disminuyen: el CLS estima que el costo promedio por transacción disminuyó en aproximadamente 5% en el 2013 como resultado del alto volumen de transacciones en la primera mitad de este año. Aun así, las fuertes inversiones en tecnología y en administración de riesgo han aumentado las tarifas que pagan los bancos.
El mayor problema que enfrenta el CLS es acelerar la adición de nuevas monedas que liquida. Las más recientes fueron el peso mexicano y el shekel israelí, en el 2008. Monedas que no pertenecen al CLS representan solo 6.3% del volumen diario según su encuesta trienal BIS pero incluyen algunas que están adquiriendo importancia, tales como el yuan chino y el rublo ruso. El yuan saltó para ocupar un lugar entre las diez monedas más negociadas en la última encuesta (ver gráfico), aun cuando el crecimiento adicional de la moneda en el comercio internacional podría depender, hasta cierto punto, de que se una al CLS. El real brasileño, el peso chileno, el baht tailandés y el zloty polaco ocupan también una posición alta en la lista de prioridades.
Bajo presión para incluir más monedas de mercados emergentes, el CLS creó un equipo dedicado exclusivamente a este proceso. En agosto abrió una sucursal en Hong Kong para complementar las existentes en Londres, Nueva York y Tokio. Sin embargo, agregar una moneda no es tarea fácil. Se requiere del apoyo de los funcionarios del país prospectivo - desde los tecnócratas del banco central hasta el mismo ministro de finanzas.
Entre los requisitos que deben ser cumplidos, el más complejo es que la finalidad de las negociaciones debe ser completamente reconocida dentro del marco legal del país. En otras palabras, una vez que una transacción ha sido liquidada a través del CLS, una contraparte no puede intentar reclamar los fondos en el caso de bancarrota. No importa qué tan comprometido esté el CLS en agregar más monedas, la legislación puede tomarse años en lugar de meses para ser promulgada.
"No le corresponde al CLS manejar la agenda y los tiempos, sino facilitar la inclusión ordenada de cada moneda", dice Dino Kos, un veterano del Banco de la Reserva Federal de Nueva York que se unió al CLS este año para dirigir su equipo de asuntos normativos y administrar la adición de monedas. Quizás, si no son sumadas pronto, esas monedas continuarán creciendo fuera del CLS, poniendo en peligro el correcto funcionamiento de una de las pocas entidades financieras que tuvo una buena crisis.
© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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