Uber reconsidera su estrategia para el mercado chino

En esta foto del 18 de marzo del 2015, la app de Uber muestra los autos disponibles para dar servicio de taxi en el centro de Manhattan, Nueva York. (Foto: AP/Mary Altaffer)

Uber se enfoca en las preocupaciones oficiales sobre empleos y tráfico. La compañía Uber estadounidense se enfrenta a una competencia feroz de parte del gigante doméstico Didi Kuaidi y a reglamentos en el horizonte que podrían terminar — en China — con la industria del transporte que se conecta con sus pasajeros a través de aplicaciones móviles. El director ejecutivo de Uber, Travis Kalanick, ha estado reescribiendo su guía para el éxito en China: no más “disrupción” a través del Internet.

En cambio, en discursos y entrevistas recientes, el Sr. Kalanick se ha enfocado en temas más cercanos al corazón de la burocracia: empleos, más empleos y un entusiasmo por seguir las reglas.

Le dijo a un grupo en Beijing el martes que Uber estaba creando 100,000 nuevos empleos cada mes en China y añadió que daba la “bienvenida” a los reglamentos que están por llegar para las aplicaciones móviles que conectan a pasajeros con conductores, conforme su compañía se posiciona para entrar a 100 ciudades el año entrante.

El Sr. Kalanick, hablando en Baidu World, un foro anual patrocinado por Baidu — el inversionista más grande de Uber en China — enfatizó la sutil evolución en la estrategia del grupo estadounidense en un esfuerzo por congraciarse con Beijing. “Venir a China implicó reaprender todo lo que hacemos”, dijo.

Uber, que fue lanzado en San Francisco en 2010, es un veterano en batallas con reguladores y protestas de choferes en ciudades desde Paris a Nueva Delhi, conforme se expande a una velocidad enorme. Pero la compañía ha sido menos insistente en China debido a la poca paciencia de Beijing con los advenedizos y con los que se encuentran fuera de la ley.

Las aplicaciones para encontrar transporte son un área gris legal en China pues las leyes sobre transporte se han quedado atrás de los avances tecnológicos. Los medios domésticos han reportado que Beijing está planeando más adelante en el año, develar reglamentos a nivel nacional que podrán ya sea legalizar formalmente esta industria en expansión o estrangularla por completo.

Pero con el espectro de desempleo creciendo mientras que la economía china se desacelera, el Sr. Kalanick enfatizó el papel positivo de las aplicaciones para obtener transporte como creadoras de empleos, más que quitarles el trabajo a los choferes de taxi. “Cada mes estamos creando cien mil puestos de chofer,” dijo, haciendo notar que Uber ha creado 42,000 empleos solamente en la ciudad de Chengdu.

Los taxis privados son ilegales en China pero muchos oficiales en los altos escalafones del gobierno ven estos servicios para buscar transporte como aliados en la batalla contra el smog y la congestión del tráfico citadino.

Sin embargo, las autoridades municipales han estado tomando medidas severas en respuesta a las presiones de las compañías locales de taxis. En diciembre, la policía de Chongqing tomó por asalto una sesión de entrenamiento para choferes de Uber y en mayo, la oficina de Uber en Guangzhou fue intervenida por la policía.

Las autoridades locales han sido más amables con Didi Kuaidi, que se unió en mayo a un programa piloto en Shanghái que lo convertiría el primer servicio legal para conectar a pasajeros con choferes en la ciudad. Uber insiste que cumple con la mayoría de los reglamentos chinos.

Buscando enfrentarse directamente con Didi Kuaidi, Uber dijo que invertiría US$1 mil millones en China en 2015, la mayoría en subsidios dirigidos a aumentar el número de sus choferes y clientes.

Didi Kuaidi dice tener el 80 por ciento del mercado continental. El Sr. Kalanick dijo el martes que Uber tiene ahora entre el 30 y el 35 por ciento.

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