FMI: COVID-19 puede provocar "otra década perdida" en Latinoamérica

Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, advirtió este jueves de que la pandemia del coronavirus puede provocar "otra década perdida" en Latinoamérica por su impacto económico estimado a la región.

"La región tiene ante sí el espectro de otra década perdida entre 2015 y 2025", alertó en una rueda de prensa virtual Werner, el máximo responsable de Latinoamérica del organismo multilateral con sede en Washington.

La economía de América Latina y el Caribe se reducirá un 5,2 % este año por el impacto de la actual crisis sanitaria, un descenso más profundo que el de la economía mundial, que caerá un 3 %, según las previsiones presentadas esta semana por el FMI.

"Mientras la pandemia continúa propagándose por la región, los países enfrentan la peor recesión económica desde que se comenzaron a producir estadísticas de cuentas nacionales en los años cincuenta", recalcó Werner.

En sus comentarios ante la prensa, argumentó que el "complejo entorno externo" y las "necesarias medidas de contención de la pandemia" han provocado un desplome de la actividad económica en toda América Latina.

Las economías de México y Ecuador serán este año las más damnificadas de Latinoamérica por la crisis de la pandemia del coronavirus, que afectará en la región a las cadenas de suministro y la demanda interna y externa, entre otros factores.

Además de México y Ecuador, también van a ver fuertemente contraída su economía Brasil (5,3 %), Argentina (5,7 %), Chile (4,5 %) y Venezuela (15 %).

Los que menos notarán la reducción drástica de la actividad económica en 2020 serán Paraguay, con una retracción del 1 %; Colombia, con un 2,4 %; y Bolivia, que registrará una caída del 2,9 %.

"Dada la drástica contracción en 2020 y conforme los países adoptan políticas para contener la pandemia y apuntalar sus economías, cabe prever una marcada recuperación en 2021. Pero aun en este escenario de rápida recuperación, la región tiene ante sí el espectro de otra 'década perdida' durante 2015–25", reflexionó.

Por otro lado, Werner dijo que varios países de la región no pueden acceder a los recursos necesarios para cubrir las ingentes necesidades de financiamiento externo en estos momentos.

Werner mostró su preocupación por los retos de implementación que están enfrentando los países ante el territorio desconocido que representa el COVID-19 en las economías.

“Es posible que los gobiernos no puedan llegar a los hogares vulnerables mediante transferencias tradicionales en lugares que carecen de sistemas amplios de asistencia social y donde predomina la informalidad”, dijo en un documento publicado este jueves en el blog del FMI.

Por ello, recomendó a los países a que utilicen todos los registros disponibles y métodos posibles para llegar a las empresas más pequeñas y a los trabajadores informales, de manera que reciban asistencia de los gobiernos. Pero advirtió que el control es necesario.

“Los países tendrán que cerciorarse de que las políticas adoptadas en respuesta a la crisis no sean percibidas como permanentes para que no se perpetúen y generen distorsiones, en especial la asistencia focalizada a ciertos sectores”, señaló Werner.

El FMI cree que una vía para aliviar la caída de los ingresos fiscales puede ser incrementar la tributación de los productos petroleros, “siempre que no suban los precios internos que pagan los consumidores finales”.

“Podría ser apropiado incrementar la tributación de los productos petroleros en un momento en que los precios mundiales están en niveles más bajos, siempre que no suban los precios internos que pagan los consumidores finales”, dijo el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI en el documento.

Adicionalmente, cree que todavía existe margen para “recortar más las tasas de política monetaria y apoyar más la liquidez”.

El paquete de asistencia financiera que ha aplicado República Dominicana para contrarrestar los efectos del COVID-19 supera un 2 % del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo a los datos presentados este jueves por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Perú y Brasil son las naciones que más dinero han destinado a frenar el impacto social y económico del nuevo coronavirus, con paquetes que representan 12 y poco más de 10 % del PIB, respectivamente. Del otro lado de la balanza están México y Bahamas, cuyas medidas de asistencia financiera a la población y empresas es de alrededor de 1 % del PIB cada uno.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI dijo que espera que el resto de los países de la región adopten programas de gran magnitud, como lo han hecho Perú y Brasil, o que refuercen las medidas económicas existentes.

“Los países que gozan de mejor calidad crediticia, según los diferenciales del mercado, en general han respondido de forma más enérgica a la pandemia”, dijo Werner durante una rueda de prensa virtual.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del fondo reconoció que la recesión y las respuestas de política necesarias provocarán “considerables aumentos del déficit público y la deuda”, lo que obligará a que los países deban “crear espacio fiscal reduciendo el gasto no prioritario y mejorando la eficiencia del gasto”.

El jefe para Occidente del FMI agregó que unos 100 países han solicitado financiamiento de emergencia del FMI, de los cuales 16 son de América Latina y el Caribe. El pedido de República Dominicana por 650 millones de dólares, junto al de otros países de la región, todavía no ha sido aprobado y será considerado la próxima semana, según dijo durante la rueda de prensa virtual.