FMI sin la maquinita

Se habla de modo figurado cuando se dice que el Banco Central tiene la "maquinita" de hacer dinero, pues los billetes se fabrican fuera del país. Pero la decisión sí la toma el banco y la Junta Monetaria.

Lo mismo ocurre en cada país que cuenta con su moneda propia. Los Estados Unidos (EE.UU.) tienen su maquinita, manejada por la Reserva Federal (FED), el Banco de Inglaterra controla la de las libras esterlinas, el Banco Central Europeo opera la de los euros, igual hace el Banco de Japón con los yenes, y el esquema se repite en la mayor parte del planeta, desde Rusia a Australia, Israel o Argentina.

Es una maquinita muy poderosa, tanto más porque suele actuar sigilosamente. Los billetes se fabrican, se reciben, se almacenan y se ponen a circular sin mucha fanfarria, a menos que haya cambio de diseño. Y sus efectos sólo se ven indirectamente, a través de la actividad económica, la inflación, la tasa de interés y el poder adquisitivo del dinero.

Pero esa maquinita que tiene nuestro Banco Central y los de otros países no la tiene todo el mundo. Algunos países han renunciado a tenerla y usan otras monedas, pero más importante todavía, el FMI tampoco la posee.

Es decir, el Fondo Monetario Interional (FMI), que incide tanto en la República Dominicana, depende de que sus países miembros le aporten recursos para financiar sus operaciones, ya que su propia moneda, el DEG, no circula. Normalmente el FMI tiene suficientes fondos, pero ahora que la crisis financiera y fiscal de Europa lo ha elevado a un nuevo nivel de importancia, se informó ayer que está buscando cómo reunir un millón de millones de dólares para estabilizar la eurozona.

Por supuesto, para ese fin al FMI no le interesan los pesos dominicanos, ni las monedas de la mayoría de las naciones. Su mira está puesta sobre países como Brasil, China, Rusia, Japón, Arabia Saudita y la India, con fuertes reservas de divisas, para persuadirlos a que le suplan los recursos que necesita.

gvolmar@diariolibre.com