La media luna acartonada

Islam y la demografía. El islam está creciendo, pero envejeciendo y disminuyendo el paso. Esto cambiará al mundo.

¿Están los musulmanes conquistando el mun-do, o por lo menos transformando a Europa en Eurabia? Cualesquiera que sean sus miedos o sus esperanzas para el futuro de las religiones del mundo, un informe publicado esta semana tiene bastante para atizarlos. "El Futuro de la Población Musulmana Mundial", elaborado por el Centro de Investigación Pew, una organización sin fines de lucro establecida en Washington, D.C., cree que el número de musulmanes se incrementará de 1.6 mil millones en el 2010 a 2.2 mil millones para el 2030. En otras palabras, de 23.4% a 26.4% del total mundial.

En el centro de su análisis se encuentra el efecto en curso de un "abultamiento de la juventud" que alcanzó su pico en el 2000. En el 1990 la proporción de juventud del Islam era de 20%; en el 2010, 26%. En el 2030 será de 29% (entre los 15 a los 29 años de edad). Pero el mundo musulmán se está haciendo barrigón: en el 1990 la edad promedio en los países con mayoría de musulmanes era 19 años. Ahora es 24 años y será 30 para el 2030. (Para los franceses, alemanes y japoneses la edad es de 40 o más.) Esto sugiere que el número de musulmanes finalmente dejará de subir, pero más tarde de lo que lo hará el resto de la población mundial.

Los autores del estudio han llamado sus cálculos demográficos no políticos. Según otras investigaciones de Pew, la conversión no es un factor significativo en la competencia mundial entre el islam, el cristianismo y otras religiones; los convertidos se equilibran. Tampoco evalúan la religiosidad; utilizando los datos imperfectos de las Naciones Unidas, la Unión Europea y las estadísticas nacionales, ellos sencillamente tratan de medir cuántas personas, cuándo se les hace la pregunta, se denominan a sí mismos como musulmanes, por lo menos culturalmente.

Dicen ellos que nuevos números cambiarán el mapa mundial. En la medida que Indonesia prospera, decae su tasa de natalidad; en el Sudeste Asiático permanece muy alta. Para el 2030, 80 millones adicionales de bocas en Pakistán incrementarán su número de musulmanes a 256 millones, sobrepasando a Indonesia (con 239 millones) como la tierra musulmana más poblada. La minoría musulmana en la India será casi tan grande con 236 millones, a pesar de que el crecimiento también está declinando allí. Y en el 2030 los musulmanes hindúes todavía representarán un modesto 15.9% del creciente total de ese país, contra 14.6% de hoy.

El informe asevera que no existe un vínculo causal entre las enseñanzas islámicas y las altas tasas de fertilidad, aunque señala que la pobreza y la educación deficiente son un problema en muchos territorios musulmanes. Dice que en países musulmanes tales como Bangladesh y Turquía, las autoridades laicas y religiosas promueven el control de la natalidad. Mejores cuidados de salud y disminución de la tasa de mortalidad incrementan también la población de los países pobres.

Unos sombríos hallazgos hacen referencia a Nigeria, donde el número de musulmanes se proyecta a 117 millones para el 2030 de 76 millones que tiene ahora, incrementándose de 47.9% a 51.5% de la población. El analfabetismo entre las mujeres nigerianas en edad de concebir es tres veces más alto entre los musulmanes (71.9%) que entre las demás (23.9%). Dos terceras partes de las mujeres musulmanas nigerianas no tienen educación formal; eso representa un poco más de una décima parte de sus hermanas no musulmanas. La tasa de fertilidad está entre seis y siete niños por mujer musulmana, versus cinco para las no musulmanas. Es difícil probar que estos factores están relacionados, pero sí parecen forman un patrón.

Noches eurabianas

Se ha proyectado que la participación total musulmana de la población europea crecerá de 6% hoy a 8% en el 2030: que no es materia para pesadillas. Pero en su composición hay algunos incrementos drásticos. El informe asume que Gran Bretaña tiene 2.9 millones de musulmanes ahora (mucho más alto de lo que dicen los estimados usuales, que sugieren 2.4 millones como mucho), incrementándose a 5.6 millones para el 2030. En la medida que los migrantes pobres empiezan sus familias en España e Italia, los números se dispararán; en Francia y Alemania, donde algunos musulmanes pertenecen a la clase media, los incrementos serán más modestos, pero desde una base más alta. Los musulmanes rusos subirán a 14.4% o 18.6 millones, un incremento de 11.7% de hoy día (en parte por la disminución de los no musulmanes). El informe indica una cautelosa base de 2.6 millones de musulmanes estadounidenses en el 2010, pero predice que el número se incrementará para el 2030 a 6.2 millones, o 1.7% de la población, aproximadamente el mismo tamaño de los judíos o los episcopales. En Canadá la participación musulmana se incrementará de 2.8% a 6.6%.

¿Cómo acomodarán esta variedad las democracias liberales? La claridad de una constitución escrita podría darle a los Estados Unidos una ventaja sobre muchos países europeos, donde la costumbre no escrita es más flexible. Jonathan Laurence, un observador del islam y profesor de Boston College, piensa que Europa podría ser capaz de enfrentar el reto, pero también es fácil imaginar el fracaso. Para el 2030 los musulmanes europeos deberían haberse vuelto negociadores políticos eficaces y articulados. Pero con el nativismo en marcha es también altamente posible que los musulmanes sientan que tienen menos en común con sus compatriotas que con el creciente grupo de correligionarios en otros países.

© 2010 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com