Listos para trabajar

Empleos. La economía en los Estados Unidos 

Ni el acantilado fiscal, ni el secuestro, ni cualquier otra trapacería en Washington, pueden descarrilar una recuperación estadounidense que luce que podría estar haciendo grandes progresos. Por lo menos no todavía. A pesar de los temores de que un primer trimestre pleno de incertidumbre sobre los enfrentamientos fiscales, expiración de los recortes de impuestos y aumentos automáticos del gasto representaría graves vientos en contra a la economía estadounidense, las empresas privadas parecen dispuestas a seguir empleando, a un ritmo impresionante de acuerdo a los estándares de esta expansión. Según nuevos datos del Departamento de Estadísticas Laborales, la economía agregó 236,000 empleos en febrero, y la tasa de desempleo disminuyó a 7.7%. Las empresas añadieron más trabajadores en solo unos cuantos meses desde que la recesión terminó en junio del 2009.

No hay cuestionamientos sobre la fortaleza del informe. Las empresas privadas de hecho sumaron 246,000 trabajadores, contrarrestado por un pequeño descenso en las nóminas gubernamentales. La contratación tuvo una base amplia. El empleo en la construcción aumentó en 48,000 ayudado por el sector de la vivienda que finalmente está empezando a dejarse sentir. Sin embargo también subió el empleo en la manufactura y el servicio. También aumentó en las ventas al detalle, donde podría haberse esperado una contracción en vista del vencimiento en enero del estímulo gubernamental de recortes de impuestos. Tanto las horas trabajadas como los salarios experimentaron aumentos significativos, dando señales de la robustez de la demanda de trabajo. En la sección de vivienda del informe, el empleo también mostró aumento, ayudando a reducir la tasa de desempleo a 7.7%. El empleo en general subió cerca de 2 millones el año pasado y ha subido cerca de 6 millones desde su punto más bajo alcanzado a principios del 2010.

No obstante todo bien viene acompañado de un mal. La mayor preocupación es si la mejoría continuará. La economía estadounidense ha estado aquí antes. De hecho, la contratación a principios del 2012 fue considerablemente más fuerte de lo que es ahora. A pesar del relativamente fuerte crecimiento del empleo desde noviembre, aumentos del empleo año tras año están muy por debajo del mejor desempeño de la recuperación a la fecha. Para que continúe el aumento del empleo, el crecimiento económico debe recuperarse. En el pasado medio año, el crecimiento del PIB ha sido solo ligeramente positivo. Y mientras el aumento de los impuestos a la nómina no parece haber desacelerado mucho a los consumidores, todavía hay tiempo para que los recortes de gastos del secuestro hagan daño (y todavía quedan muchas batallas futuras sobre el presupuesto). A fin de cuentas, los ajustes fiscales del 2012 demostrarán ser sustanciales, lo que dificultará que la contratación genere gran ímpetu.

El empuje continuado de la Reserva Federal para un mayor crecimiento ha sido un impulso bienvenido por los mercados laborales, pero siempre existe el riesgo de que declare prematuramente que su trabajo ha concluido. Por ahora, el Fed está prometiendo mantener su tasa de interés meta cercana al cero por lo menos hasta que la tasa de desempleo disminuya a 6.5%, siempre que las expectativas de inflación a mediano plazo no estén muy por encima del 2%. Pero miembros de línea dura del Fed podrían inquietarse al ver como disminuye el desempleo y los salarios suben. Los que se preocupan por la inflación podrían empujar al Fed a concluir su actual compra de activos abierta más temprano de lo que los mercados esperaban. Cualquier señal de que el Fed se está preocupando más por la inflación relativa al desempleo ensombrecería una recuperación que todavía no ha mostrado el crecimiento robusto que normalmente se espera después de una recesión.

Las preocupaciones del Fed solo serían atizadas por los números del desempleo a largo plazo. Las filas de los desempleados por menos de seis meses continúan disminuyendo, mientras que las cifras de los desempleados por un período mayor están demostrando ser más difíciles de reducir. Y mientras la participación de desempleados a largo plazo en el desempleo total continúa disminuyendo (es ahora cerca de 39%, una disminución de cerca de 50% que era a principios del 2010), la preocupación es que gran parte de esa disminución se debe a los trabajadores que abandonan la fuerza laboral permanentemente - como ocurrió en febrero con unas 296,000 personas. Será muy difícil volver a emplear a estos trabajadores.

Eso parecería un mal cálculo. Hay más de 7 millones de desempleados que no forman parte de los desempleados a largo plazo. El empleo total permanece con unos 3 millones de empleos menos del pico previo a la recesión, y la población estadounidense continuó creciendo desde entonces. Es un punto de datos económico raro que es suficientemente bueno para declararlo "suficientemente bueno". El aumento de la nómina de febrero, aunque alentador, ciertamente no lo es. Estados Unidos necesitará mucho más para respirar tranquilo, y ante la incertidumbre en Washington y en el exterior no se puede contar con ello.

Hay más de 7 millones de desempleados que no forman parte de los desempleados a largo plazo. El empleo total permanece con unos 3 millones de empleos menos del pico previo a la recesión, y la población estadounidense continuó creciendo desde entonces.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com