Los jugadores del Pacífico van al mercado

Integración regional en América Latina. Un incipiente nuevo grupo proclama que Brasil no es el único juego en Sudamérica

Si todo sale bien, el mes que viene los corredores de bolsa de Chile, Colombia y Perú podrán tranquilamente comprar y vender acciones de compañías registradas en las otras dos. Nacido después de dos años de negociaciones, el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), con una capitalización de mercado de más de $600 mil millones, instantáneamente se convertirá en la segunda bolsa más grande después de la brasileña BM&FBovespa. A su vez, MILA es la señal más tangible de un acercamiento creciente entre los tres países medianos de mayor crecimiento en América del Sur con costas en el Pacífico que ahora aspiran a formar un mercado común.

Durante las últimas dos décadas se han sostenido innumerables conversaciones sobre la integración regional latinoamericana, pero ha habido mucho menos acción. En la década de 1990 Brasil y Argentina crearon el Mercosur, un grupo de cuatro países. El Pacto Andino de cinco países se convirtió en la Comunidad Andina. Ambos estaban basados en una visión (moderada) de libre comercio y en la expansión de los mercados. Pero hace una década una cosecha de gobiernos de izquierda asumió el poder en gran parte de la región con una visión diferente. Brasil suspendió las conversaciones de un área de 34 países de libre comercio para las Américas, incluyendo a los Estados Unidos, y en su lugar patrocinó la Unión Sudamericana (UNASUL por sus siglas en portugués) como un foro de cooperación política. Entretanto, Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, formó ALBA, un bloque anti Estados Unidos, con Cuba y otros aliados.

El incipiente nuevo grupo, vamos a llamarlo PaCifiCa - marca el regreso a la visión de los años de 1990, pero con un giro. La idea fue lanzada el año pasado por el presidente de Perú, Alan García. Está basada en la afinidad creciente de un conjunto de países que apuestan a las economías de mercado, la inversión extranjera y el comercio con Asia para lograr el desarrollo. A iniciativa de Chile, a los tres originales se les unirá México en una serie de reuniones en los próximos meses para diseñar un plan para lo que García llama "un área de profunda integración".

Todos estos países tienen acuerdos de libre comercio con los otros (excepto México y Perú, que ahora están negociando). Chile, Perú y México son miembros de la organización Asia-Pacífico Cooperación Económica (APEC), un grupo de 21 países al que Colombia desea pertenecer. Chile y Perú tienen acuerdos comerciales con China. La idea es que Chile, Colombia y Perú, quizás con México, deben ahora liberar los servicios y el movimiento de capitales y gente, dice José Antonio García Belaunde, el primer ministro peruano.

En esto, los políticos se están apresurando a ponerse al día con el sector privado. Los detallistas chilenos han invertido fuertemente en Perú y ahora están considerando a Colombia. La aerolínea chilena LAN tiene ahora su centro principal de América del Sur en Lima. La familia Brescia peruana es propietaria de la mayor empresa cementera de Chile. La colombiana ISA administra gran parte de la red eléctrica del Perú. Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia, contempla la conexión de redes eléctricas desde México hasta Chile como el primer fruto del esquema de integración (hay planes de construir los únicos vínculos que faltan entre Perú y Chile y Colombia y Panamá).

Los funcionarios están especialmente esperanzados sobre la posibilidad de agrupar productos de los tres países para lograr la escala que los importadores chinos buscan. María Ángela Holguín, ministra de relaciones exteriores de Colombia, dice que su gobierno ya está abriendo oficinas comerciales conjuntas con Chile en Asia y espera hacer lo mismo con Perú.

Si PaCifiCa cuaja, podría ser un polo de atracción alternativo a Brasil. Los funcionarios de los tres países dicen que Brasil ha mostrado mayor interés en convertirse en una potencia mundial que en intensificar su integración con América del Sur. La bolsa de valores MILA podría también atraer inversionistas extranjeros interesados en una alternativa a los mercados sobrevendidos de Brasil - a pesar de que en el corto plazo eso podría complicar más las cosas para los formuladores de políticas quienes están tratando de prevenir que sus monedas se hagan demasiado fuertes.

Pero existen obstáculos a un mercado común próspero. El primero es que las relaciones entre Perú y Chile están afectadas por el amargo legado de la guerra de 1879-83 en la cual Chile anexó parte del territorio de su vecino. La frontera marítima de los países es objeto de una demanda de Perú ante la Corte Internacional de Justicia. Algunos políticos peruanos se oponen a la venta de gas natural o de electricidad a Chile donde escasea la energía.

Dice García Belaunde que el más rápido crecimiento económico del Perú, que ha disminuido la brecha de riqueza con Chile, y el creciente amor propio nacional ayudan a disminuir los sentimientos nacionalistas. Pero éste podría revivirse si Ollanta Humala, un populista ex oficial del ejército, ganara las elecciones presidenciales en Perú (la primera vuelta tendrá lugar el 10 de abril). Dice Humala que él "promovería la integración con todos, sin darle prioridad a algunos países". Y él tiene relaciones estrechas con el Partido de los Trabajadores del gobierno de Brasil.

El tercer obstáculo es la gran distancia. Bogotá, la capital de Colombia, está a más de 4,000 Km de Santiago de Chile. Y Ecuador, en la actualidad miembro del bloque de Chávez, se encuentra justo en el medio entre Colombia y Perú.

Algunos hombres de negocio ven el nuevo proyecto con escepticismo. Walter Bayly del Banco de Crédito de Perú señala que los bancos extranjeros ya tienen libertad para establecerse en su país. A pesar de que un mercado común eliminaría las barreras para entrar a Colombia y Chile, dice él que lograr la escala para competir en esos países requeriría de una enorme inversión. Señala que 13 de los 50 clientes más grandes de su banco son compañías brasileñas, dice él que el esquema del Pacífico podría ser una forma de lograr mayor poder para hablar de una integración más estrecha con Brasil.

De hecho, el principal beneficio inmediato del nuevo club del Pacífico podría ser dejarle saber a los aliados que sus miembros tienen más de una opción. Los funcionarios colombianos esperan que los EE.UU. hayan recibido el mensaje. Están confiados en que el gobierno de Obama dentro de poco enviará al Congreso el demorado acuerdo de libre comercio para su ratificación. Ninguno de los tres gobiernos percibe vínculos más estrechos como la construcción de una fortaleza. Como dice Juan Carlos Echeverry, el ministro de finanzas de Colombia, "la monogamia es buena en el matrimonio, no en el comercio".

© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com