Metodológicamente hablando

Banco Central de la República Dominicana. (Archivo.)

En República Dominicana se ha montado un esquema virtual de censura inquisidora sobre los datos económicos. Un Banco Central que habla hasta por los codos, sustentado en un acceso masivo a los medios, ataca como ente beligerante a los que cometen la osadía de cuestionar el mundo feliz que le pintan al país.

Informan de tasas de desempleo de 6% (que sitúan a República Dominicana como uno de los líderes mundiales en el pleno empleo), y sobre tasas de crecimiento de casi 7 por ciento (que sitúan a República Dominicana como campeona mundial y regional en crecimiento económico).

Y ahora, de repente salen con la buena nueva, que es tan irreal como buena, sobre que en el primer semestre de 2015 las finanzas públicas cerraron con un superávit fiscal que supera los RD$53 mil millones. Y lo hacen con el “tacto” de decirlo en un momento en que el Gobierno declara que no puede aumentar el presupuesto en salud porque no recauda suficientes impuestos, y cuando los ciudadanos, aunque ya pintados de “clase media”, se mueren en los hospitales públicos por la precariedad de ese crítico servicio público.

Todavía espanta el recuerdo sobre las muertes de 11 niños en el hospital Donald Reid Cabral, porque ese centro no disponía de oxígeno. Y confieso que deseo que ojalá esa negligencia criminal del Estado y de la sociedad nos espante el resto de nuestras vidas, con la esperanza de que nos libremos de la tanta indiferencia y cinismo que nos ahoga.

A la palabra de Dios que blande, el Banco Central le llama “metodología”, y metodológicamente hablando cambia la realidad que instintivamente percibimos los dominicanos y dominicanas que caminamos por la vida tragándonos un cable. Metodológicamente hablando, recordemos como la ponderación de las telecomunicaciones en el producto interno bruto lo llevó a superar el 17 por ciento. Y luego, metodológicamente hablando lo baja hasta 1.5% del PIB.

Las cifras sobre el desempeño de la economía de un país son informaciones de alta sensibilidad política. Los gobiernos, pensando en las reelecciones, tienden a pintar una realidad maravillosa, ajustando las informaciones económicas. Sucedió en Grecia, antes de la tragedia griega, sucedió en Argentina, con la tasa de inflación, y sucede en República Dominicana. ¿O es que acaso en República Dominicana, desde 2012, se sumaron a la clase media 917,594 dominicanos y dominicanas? ... ¡válgame Dios!

Decir que en el primer semestre de 2015, el Gobierno logró un superávit fiscal superior a RD$53 mil millones, es decir algo que no es verdad, aunque lo diga el FMI, y aunque lo repitan todos los doctorandos o con doctorados en Economía.

Por cierto, la supuesta ciencia de la Economía se parece mucho más a la política del patio que a la ciencia exacta de la física.

Los que regulan la economía, que con sus decisiones afectan la vida de millones de personas, a veces con efecto aparentemente invisible de una silenciosa arma de destrucción masiva, deberían de tener una epidermis más gruesa para lidiar con la crítica, y respetar más el sentido común de las personas. Lo digo, metodológicamente hablando.