Alza salarial en el sector construcción podría aumentar viviendas hasta un 6 %, advierten gremios

Aprocovici y Copymecon dicen que vienen enfrentando incrementos desde el 2021

Construcción de un edificio. (Diario Libre/Archivo)

El aumento de 20 % al salario mínimo de los trabajadores de la construcción equivaldría a un alza de 6 % en el costo final de las viviendas, según destacaron la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (Aprocovici) y la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción (Copymecon).

“Nosotros aún estamos analizando el tema en la parte norte del país y Aprocovi en Santo Domingo, pero este aumento al salario mínimo significaría un alza de un 6 % del costo de las viviendas, ya que la mano de obra representa alrededor de un 30 % del costo total de las edificaciones y dicho aumento se manifiesta al costo de las viviendas”, subrayó Mario Bonilla, presidente de Aprocovici.

Manifestó que el sector construcción viene enfrentando aumentos en los costos de la mano de obra desde 2022, aunque el primer incremento se hizo en mayo del 2021, luego otro ajuste al siguiente año.

Recordó que en 2024 se aplicó un alza de 12 %, y una diferencia adicional en 2025.

Aunque el ministro de Trabajo, Eddy Olivares, sostuvo que este aumento contribuirá a la fuente de ingresos de los trabajadores y sus familias, y al compromiso de que el crecimiento económico se traduzca en mayor bienestar, Aprocovici afirma todo lo contrario.

Reacción del sector construcción

“Nosotros no estamos en contra de que se mejoren las condiciones de nuestros trabajadores, porque para nosotros son vitales, pero que se haga de manera desproporcionada y de una forma tan acelerada entendemos que es muy preocupante sobre”, afirmó.

El presidente de la Copymecon, Eliseo Christopher, concuerda con Bonilla al indicar que este aumento salarial elevaría el costo de las viviendas o edificaciones ya que esto también se transmite hacia la mano de obra.

“Este aumento por parte del Ministerio de Trabajo elevaría el costo de las viviendas de manera escalonada de un 2.5 % de manera inicial y luego se elevaría entre un 4 % y 6 %, situación que podría impactar a las viviendas de bajo costo”, agregó.

Hizo referencia a los datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) del Banco Central correspondientes al segundo trimestre de 2024, que registraban 421,233 ocupados en la construcción, de los cuales aproximadamente 61,844 eran formales y 359,389 informales y en crecimiento cada día.

Advirtió también que la informalidad produce una competencia desigual: mientras las empresas formales asumen salarios, seguridad social, riesgos laborales, impuestos y otras obligaciones regulatorias, empresas y operadores informales pueden desarrollar actividades sin asumir la misma estructura de costos.

“El aumento salarial es positivo, pero tenemos que preguntarnos cómo hacemos para que sus beneficios alcancen también a una fuerza laboral caracterizada por elevados niveles de informalidad. Necesitamos mejores salarios, pero también formalización y seguridad social para nuestros trabajadores”, expresó Cristopher.

Manifestó que las Mipymes constructoras representan una parte fundamental del tejido empresarial del sector y su opinión debe ser escuchada antes de adoptar medidas que impacten su estructura económica.

Llamó a fortalecer la participación de las Mipymes constructoras en las discusiones salariales, señalando que, aunque en el Comité Nacional de Salarios participan representantes empresariales, sindicales y gubernamentales, las decisiones que afectan directamente al sector deben contar con una representación efectiva de las micro, pequeñas y medianas empresas constructoras.

Aclaró que esta posición no constituye una oposición al aumento salarial, sino un llamado a una concertación más amplia y representativa.

Bonilla dijo que el sector ha recibido varios golpes como costos financieros y en los materiales de la construcción, altas tasas de interés y demás.

Resaltó que en los últimos meses la construcción se ha levantado y ha reflejado cifras positivas para la economía dominicana, sin embargo, este aumento afectaría a todo el sector.

Sobre la posibilidad de que el incremento salarial motive a más dominicanos a incorporarse al sector construcción, Bonilla consideró que se trata de un hecho que demanda de un análisis más profundo.

“La construcción no paga mal como la gente dice. Nosotros pagamos y pagamos bien. Lo que pasa es que ahora mismo el dominicano tiene opciones de trabajo que para ellos son mucho más fáciles y menos forzosas”, sostuvo.

Explicó que los trabajadores tienen actualmente otras alternativas de generación de ingresos que pueden resultar más cómodas, como conducir vehículos para plataformas digitales o desarrollar pequeños negocios.

Bonilla destacó que la construcción implica jornadas que comienzan temprano, exposición al sol y, en ocasiones, horarios extensos, condiciones que pueden llevar a algunos trabajadores a preferir otras actividades económicas.

Medidas anunciadas

Consideró que determinar por qué los dominicanos se han alejado de la construcción requiere evaluar no solo los salarios, sino también las condiciones laborales y las alternativas de empleo disponibles.

El Ministerio de Trabajo en conjunto con el Comité Nacional de Salarios (CNS) aprobó la resolución CNS-04-2026 que determinó un aumento de un 20 % al salario mínimo de los trabajadores de la construcción en el día de ayer.

Esta disposición fue aprobada en dos sesiones los días 12, 19 y 26 de mayo y 2 de junio de 2026, con la asistencia de los representantes de los sectores empleador y trabajador de la construcción.

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