Pecas y lunares, ¿conoces la diferencia?
La similitud entre las pecas y los lunares es tan estrecha que cualquier persona los puede confundir
A la espera de la salida del conferencista de una marca de belleza internacional había un grupo de mujeres sentadas. Las conversaciones y carcajadas propio de ese tipo de encuentros eran el preludio de una disertación y taller de maquillaje, hasta que la voz de un señor que pasaba por el lugar lo interrumpió todo: “¡Y es que no había una modelo que no tuviera espinillas para hacer el cartel!”- exclamó el caballero con gran indignación, sin imaginar que aquellas dos alteraciones, no tan oscuras, formaban parte de la atractiva belleza de la joven mujer expuesta en el back panel de la actividad.
Las invitadas solo callaron porque sabían que solo se trataba de dos hermosos y grandes lunares en el rostro. Este no es un invento, es una historia real que invita a desempolvar la mente de cánones que nunca debieron existir y conocer las pequeñas cosas que habitualmente tenemos, pero no conocemos.
Seguro que tienes pecas y lunares, ¿te has preguntado por qué los tienes? La respuesta la da el cirujano dermatólogo Rafael Isa Pimentel, quien define las pecas como pequeñas manchas con pigmentos de melanina de color marrón claro, localizadas casi siempre en áreas expuestas al sol, las cuales se hacen más oscuras en verano y pueden disminuir o incluso desaparecer en el invierno. La tendencia al desarrollo de las mismas es determinada genéticamente en personas de tez blanca y con poca protección a la luz solar.
Mientras que los lunares o nevos son lesiones en la piel, en su mayoría benignas, es decir no cancerígenas, donde existe una alteración en las diferentes capas de la epidermis, en la que se puede observar un aumento de las células que la conforman (nevicas o nevocitos) y cambios en forma y apariencia.
El también especialista en estética explica que, "a diferencia de las pecas, los lunares pueden tener relieve, aspecto gomoso, más pigmento, aparición en cualquier lugar del cuerpo incluyendo las mucosas y en ocasiones tienden a tener mayor tamaño y con pelos en su superficie. Se pueden originar desde el nacimiento o en edad adulta, sin tendencia desaparecer".
Es justo lo que tiene la modelo de la historia narrada al inicio de este artículo: dos lunares palpables que, si los ves de repente, los puedes confundir con cualquier otro evento cutáneo.
Debemos revisar nuestra piel y prestar atención ante cualquier lesión pigmentada, para así poder prevenir a tiempo cualquier lesión maligna o transformación de la misma, advierte Isa Pimentel, mientras aclara que a pesar de que las pecas nunca se transformarán en una lesión maligna, pueden evitar que se aprecie algún lunar entre ellas. Su parecido es tal que cualquier persona podría confundirlas, a menos que sea un especialista en el área.
Aunque a lo largo de la vida tus lunares no tengan ninguna evolución Rafael Isa Pimentel dice que es necesario que les prestes atención ante cualquier cambio en la piel, por lo que deja los siguientes puntos -el ABCDE- para el estudio de lesiones pigmentadas y del melanoma:
• Asimetría: ¿Es el lunar simétrico?
• Bordes: ¿Tiene un borde de forma irregular o con espacios sin pigmento?
• Color: ¿Ha habido cambios en el color o es el lunar multicolor?
• Diámetro: ¿Es más grande que hace unos meses?
•Evolución: ¿Es nuevo o tiene mucho tiempo.