Los Grasa – Fóbicos
SANTO DOMINGO. Es una delicia verlos en los restaurantes, bien acicalados, con su inscripción renovada y la mensualidad al día en un gimnasio de moda. “Camarero, por favor, nos trae a la señorita y a mí... dos pescados hervidos, sin piel y de guarnición, una ensalada de hojas con mostaza, sin ningún otro aderezo. ¡Ah! Dos vasos con agua”.
El primer pensamiento que le llega a la cabeza es que alguien pasó primero y les robó el sentido del gusto. No hay forma humana de comer lo anterior y poner cara de felicidad al mismo tiempo.
A menos que haya vivido los últimos diez años en otro planeta, seguro que lo han bombardeado con el tema de la grasa: que engorda, que enferma, que mata. La han satanizado hasta el punto de crear un culto anti grasa y una generación de grasa-fóbicos con carnet de membresía. Lo grande del caso es que la incidencia de enfermedades coronarias ha aumentado en la misma medida que la gente ha aumentado el consumo de alimentos “fat-free”. ¿Qué es lo que estamos haciendo mal?
Un asunto de etiquetas y sentido común
No todas las grasas fueron creadas iguales y hay algunas más perjudiciales que otras, en eso estamos claros. Si usted quiere llevar un régimen saludable de prevención o si ya ha sido diagnosticado y debe cuidar lo que consume, lo primero que debe hacer es voltear los envases y hacerse un experto en leer etiquetas.
Debe saber que si un producto dice “sin colesterol” o “colesterol free” no significa necesariamente que sea bajo en calorías o en grasas. Ese es un error muy común. Unas galletas de mantequilla de maní pueden entrar perfectamente en la categoría de “sin colesterol”, pero puede apostar su doble sueldo a que esa galletita tiene muchísima grasa por otro lado, azúcar, y un montón de otros ingredientes que le van a sumar aros a su cintura si las come en cantidad. Chequee todos los ingredientes listados, no se quede solo en el que más le interese.
El otro asunto es que la grasa no necesariamente entra por los ojos. Ciertamente hay “grasa visible” que puede y debe eliminar o al menos disminuir su consumo a lo mínimo posible: mantequilla, carnes rojas, piel de aves, pastas de queso, manteca, mayonesas, aderezos basados en aceites, aceites de cocción, mantequilla de maní, etc. Pero hay muchos otros alimentos, de uso común y extendido, que también tienen grasa, pero que rara vez se ve y casi no se siente. Por ejemplo, helados, embutidos, leche entera, hot dogs, bizcochos, pizza y muchos tipos de ensaladas mezcladas.
La generación grasa-fóbica:
Creemos en el balance alimenticio y creemos que de todos los grupos de alimentos debemos cuidar y controlar la ingesta de grasas. Pero... debemos cuidarnos de caer en lo extremos que muchas veces llevan a desórdenes alimenticios, a desbalances peligrosos y a aislarnos socialmente.
himilcetejada@live.com
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