A mejores oficinas, mayores resultados
Son muchos los espacios que convertimos en nuestro hábitat, pero a veces no incluimos los laborales.
El desarrollo de cada actividadEl correcto uso de estos elementos nos prodiga mayor comodidad y funcionalidad. Por ejemplo, si laboramos con una silla ergonómica y con una superficie de trabajo que cuente con las medidas correctas, tanto en altura como en profundidad, no perderemos tiempo ajustando la altura del sillón o tratando de alcanzar los lápices en el fondo del escritorio.
Otra situación a considerar es la limpieza y la provisión de áreas de almacenamiento. El equipo o mobiliario que esté dañado o en desuso debe de ser retirado, ya que solo entorpecerá y nos hará perder espacio útil. Asimismo, la documentación que no utilicemos desde hace tiempo, ha de ser destinada a un depósito o archivo muerto.
A la hora de diseñar y ambientar una oficina también es importante la planificación y evitar las improvisaciones. En ese sentido, tanto los servicios de data y voz, como los sistemas eléctricos, deben poseer la distribución necesaria, evitando cables externos que empobrecerán la estética y serán propensos a la inseguridad de las personas y de los equipos.
Existe toda una teoría sobre los efectos psicológicos que ejercen los colores sobre el ser humano. Es diferente la paleta de color usada para una tienda, pues habrá de ser estimulante, optimista y motivadora para el consumidor (en este caso estamos hablando del rojo, el naranja y el amarillo, los llamados colores cálidos y luminosos), que los tonos que se usan en un consultorio médico. Pensemos cuántas veces nos hemos puesto nerviosos en la sala de espera de un doctor; de hecho, se ha determinado que los colores fríos y las tonalidades suaves o pasteles (como los verdes y los azules) inducen a la tranquilidad, a la relajación y a una sensación de paz que ayudará al paciente a estar menos tenso y a interactuar mejor con su médico.