Cara enojada: clave de la evolución

Un estudio revela que la expresión enojada pudo haber ayudado con la propagación de la raza humana.

¿Recuerdas cuando hablamos de la lucha constante de los afectados por el Síndrome de la Cara Enojada contra el mundo que los rodea? Pues ahora resulta que esa chica de tu clase que al parecer siempre está malhumorada o ese compañero de trabajo al que prefieres no acercártele puede que tengan antepasados que haya sido determinantes para nuestra evolución.

La revista Cognition publicó recientemente un estudio que demuestra que estas expresiones que por lo general reflejan las emociones negativas, también se pueden traducir en una clave para la propagación de la raza humana. Este curioso planteamiento se basa en una teoría del mismísimo Charles Darwin, quien llegó a objetar que quienes eran capaces de transmitir el peligro y la agresión guardaban el secreto para la proliferación de la especie, y unos investigadores de la Universidad Estatal de Ohio concuerdan con el científico, al establecer el concepto que hace referencia a este fenómeno, denominado Not Face (No cara), que se refiere a una expresión que combina ceño fruncido, labios apretados y barbilla levantada.

Los investigadores evaluaron varios grupos de jóvenes de diferentes orígenes y culturas y pudieron concluir que la Not Face funciona como un marcador gramatical fundamental en todos los idiomas. Cuando los jóvenes se expresaban acerca de una idea negativa, todos reflejaban la Not Face, algo que resulta como indicativo de que la expresión pudo haber sido fundamental antes de que el ser humano desarrollara el lenguaje.

Ya puedes decirle a tu amigo o amiga que se sienta un poco mejor consigo mismo, y que su permanente expresión de enojado antes ha sido importante por lo menos evolutivamente hablando.