Damas de la danza dominicana
Hay movimientos que pueden expresar mucho más que las palabras. El cuerpo, entrelazado con la música y los sentimientos, es capaz de transmitir emociones, contar verdades, hasta protestar y reclamar derechos, con el compás de sus movimientos. A eso le llamamos danza y en este mes celebramos su Día Internacional con cuatro mujeres que han reverenciado con disciplina y talento este arte en la República Dominicana. Es un año en el que se supone que la danza se acercará más al público. Es la disposición que ha querido fomentar el Ministerio de Cultura para este 2016, declarado por el MINC Año de la Danza.
Marianela Boán, Directora de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea
Iba y venía desde principios de los 90’s hasta que en el 2010, movida por una propuesta hecha por el Ministerio de Cultura, se muda a nuestro país para fundar y dirigir la Compañía Internacional de Danza Contemporánea. Ella era [y es] la indicada. Su experiencia como coreógrafa y bailarina la consolida como una de las mejores en su género, no sólo en su país natal, Cuba, sino en los 40 y tanto en los que ha tenido la oportunidad de compartir su talento para la danza contemporánea.
Sobre su grupo de baile dice que existe “una mística de trabajo muy fuerte” que creen en lo que hacen y por eso su misión se está cumpliendo: la de llevar la danza contemporánea por todo el país y que las personas la valoren.
Por motivo del Año de la Danza, en mayo tendrán la temporada sobre el béisbol, en un montaje que forma parte del proyecto del coreógrafo costarricense Francisco Centeno, en el que participan junto al Ministerio de Deporte y de Cultura. Ya en octubre, se estarán presentando Awilda Polanco y Mari Carmen Rodríguez, con talleres y funciones en el interior del país.
Mercedes Morales, Directora del Ballet Nacional Dominicano
“La danza es para todo el mundo, porque todo lo que es movimiento, es danza”. Mercedes Morales mueve sus manos gráciles mientras habla. Es como si fluyeran mejor las palabras mientras lo hace. Es una mujer de carácter y con una disciplina exquisita por el ballet. Sabe [y lo reclama mientras hablamos] que lo que hace falta no es solamente dinero, es ganas, pasión. Y a ella eso le sobra. Desde su dirección reconoce que hay muchas cosas que mejorar “empezando por la educación en sentido general”. Pero dice que también hay muchas cosas positivas y que la danza está en un buen momento, que hay mucho potencial en la compañía.
Los retos en este año de la danza: “captar nuevos públicos, compartir más con el sector independiente; presentar propuestas de carácter social y proyecten nuestra identidad. Hacer dos presentaciones en la capital y cinco en el interior”. Además tendrán al director y gestor teatral, dramaturgo, Guillermo Heras, quien impartirá talleres sobre cómo usar el cuerpo para expresar un concepto, y para la captación de nuevos públicos, que sean más sensibles e identificados con todo lo que está sucediendo. Sonríe y me dice con un aplauso: “me gusta mucho lo que está sucediendo en este año de la danza”. Lo hace y deja salir a esa mujer que vive cada día rescatada por la danza.
Marinella Sallent, Directora de la Escuela Nacional de Danza
Dice que la Escuela es “el tesoro mejor guardado que tiene la República Dominicana”. La magnitud de su comentario se debe a que, gracias a que es gratuita, ayuda a muchos niños y niñas de escasos recursos a “salir de la pobreza a través del arte”. Le brillan los ojos al decirlo. “Cuando los niños tienen acceso al arte crecen como seres humanos en diferentes perspectivas. Escuchan otra música, ven otra forma de vida, entiende otra estructura, lo que es disciplina, respeto, compromiso, responsabilidad. Actualmente tenemos 20 estudiantes que fueron becados por la universidad Rey Juan Carlos en España. Cuando regresen tendrán una maestría. Vienen de unos sectores bien empobrecidos, sin embargo el arte le ofrece una forma verdadera de romper con el círculo de la pobreza, en todo el sentido de la palabra”, nos aclara la actual directora. Sallent detalla los cambios con mucha ilusión y seriedad. Relata lo difícil que ha sido trabajar con jóvenes, niños y niñas que vienen de la orfandad o de hogares muy conflictivos. Sin embargo, el resultado es el mismo: se vuelven mejores seres humanos.
Uno de sus objetivos en este año: integrar a nuevos públicos a su comunidad, así como nuevas compañías. Llevar la danza a las personas que no asisten porque tienen miedo de ir al teatro: “hay personas que piensan que la danza es elitista. La danza no es elitista, el talento no tiene élite, está dondequiera”, nos dice con propiedad. Y ese es su objetivo, la inclusión.
Elizabeth Crooke, Directora del Ballet Folclórico Nacional
Tiene la responsabilidad de dirigir esta academia luego de que Josefina Miniño lo hiciera por 28 años [desde 1985 hasta el 2012]. Cuando lo recuerda, se abren sus expresivos ojos en forma de avellana y me dice casi susurrando: “sí, es un gran reto”. Esta danza, que como bien dice es la que identifica la idiosincrasia de la nación, no goza sin embargo del reconocimiento que merece. Desconocimiento, falta de interés... podría ser. Dice que por lo general la gente piensa que el folclore es aburrido, repetitivo. La realidad es otra: “tenemos una variedad de música y de danza que no te da tiempo a conocer de forma cotidiana. El folclore es tu historia, tu gastronomía, tu forma de comportarte, tu estilo de vestir. Todo está desarrollado y eso te ayuda a contar una época, un estrato social, un acontecimiento histórico”, va relatando. Esta compañía es la más grande, asegura Crooke. Son 11 en la banda musical de forma cotidiana. Cuando el espectáculo lo amerita llevan hasta 16 músicos en la orquesta. En el cuerpo de baile se cuentan 12 parejas de bailarines [24 personas].
El trabajo de este año está enfocado en proyectar el ballet a nivel nacional e internacional. Realizar talleres educativos en la sede así como en lugares donde nunca han llegado antes, a las comunidades recónditas del país, para formar otros grupos que puedan ser las futuras compañías. Esa es su ambición y tienen lo que resta del año para cumplirlo