El ADN de La Casa Shackleton

En Chile, esta casa Bauhaus es un legado del arquitecto Oscar Zaccarelli al artista Felipe Joos.

En La Casa Shackleton, el artista chileno Felipe Joos cuenta con suficiente espacio para albergar un atelier, un estudio-oficina para sus dibujos y un taller de diseño.

“Pinto, dibujo y colecciono cosas desde que me acuerdo”.  

El nombre de esta casa viene dado en honor al navegante Ernest Shackleton. Tal vez eso explica por qué su estructura, a pesar de ser Bauhaus (carente de ornamentación en el diseño), consta de balcones tipo crucero, de ventanas que parecen claraboyas y de “un ambiente que parece navegar en un mar social”, según su propietario.

 

 

 

El arte de acondicionar y decorar estos espacios interiores también fue cosa de Felipe Joos. “Aquí la ambientación es bastante ecléctica; mientras muchas piezas son heredadas, otras han venido a dar aquí, porque para algunos se trata de cosas viejas...”, explica. A su juicio, la decoración de su casa le describe muy bien, porque expresa claramente lo que le gusta; está inspirada en su infancia y sus pasiones; y refleja quién es, sobre todo, en su estudio y su taller. 

El coleccionismo, más que unLa afición de agrupar y organizar objetos correspondientes a una determinada categoría, forma parte de la vida de Felipe Joos. “Soy fan de los programas de History Channel, que muestran a recolectores de cacharros y vendedores de antigüedades, visitando personas con colecciones interesantes... Y si estas se relacionan con autos o aviones, ¡me encanta más!”, apunta.

Este creativo se considera un hombre afortunado: tiene suficiente espacio para albergar colecciones (militares y de autos y aviones de juguete), cuenta con un atelier para pintar, dispone de un estudio-oficina para sus dibujos y de un taller de diseño.  Sin embargo, este emprendedor que procura sus propias soluciones espaciales y que merece crédito por sus modificaciones arquitectónicas e interioristas, considera que él sólo llegó a La Casa Shackleton, descubrió sus espacios y los armó. “A veces creo que mi tío-abuelo Oscar dejó los lugares escondidos para que alguien los descubriera y los armara”, concluye Joos con un dejo de patrimonialidad.