Ópera prima en Casa de Campo

Con solo 25 años de edad, la arquitecta Nefertiti García convirtió esta villa en su primer proyecto

Vista panorámica y nocturna de la parte posterior de esta casa ubicada en Barranca del Este, Casa de Campo.

Sí. Yo creo en ella y sé hasta dónde puede llegar concluyó el confiado cliente, quien designó a la arquitecta Nefertiti García en la maratónica tarea de encabezar la ejecución arquitectónica y el diseño de interiores de su (ya consumada) villa de veraneo en La Romana.

Sin embargo, los planos originales fueron modificados por requerimiento, tanto del cliente como de la arquitecta García, siendo agregados, tanto la hipérbole de la piscina y el desborde de la terraza, como el

Este primer gran proyecto de Nefertiti empezó a construirse en enero de 2009 y concluyó en diciembre de 2010, con todo y mobiliario incluido. Las piezas mobiliarias fueron importadas, en su gran mayoría; luego, la arquitecta García las reformó y dotó de los textiles, colores y accesorios necesarios para prodigarles unos toques de singularidad y de autenticidad.

Un estreno a lo grande

 “El estilo arquitectónico e interiorista de esta residencia sigue una línea clásica, con matices simples y tropicales”, precisa Nefertiti, quien también destaca su cuasi obsesión por la inserción de los detalles. “Si te fijas, aquí hay muchas columnas y mármoles, pero suavemente llevados”, acota para reafirmar lo que ya es más que evidente: su verdadera fijación por la pormenorización.

Azul, amarillo y morado fueron los colores que imprimió audazmente en paredes, muebles, cuadros, ornamentos, cojines, cortinas, alfombras, ropas de cama… En fin, esta paleta cromática está presente en todos los rincones que se desarrollan en torno a una fuente enraizada en el centro de esta casa, desde donde se observa un buen flujo de circulación y la perfecta conexión con el resto de las áreas (la sala, el comedor, el estudio…).

Las estancias que se desprenden de ese módulo central también constan de dos niveles de altura. “Los techos del comedor y del estudio tienen cinco metros de alto; la sala, ocho”, aclara García, quien también explica que esta casa está compuesta por dos cocinas (fría y caliente), cinco habitaciones (con sus respectivos baños y

Finalmente, a los que dudaban del talento y de la capacidad de esta arquitecta no les ha quedado otro remedio que reconocer que estaban equivocados. En cuanto al dueño, todavía no se cansa de repetir: “¿Tú sabes cuánta gente me dijo que estaba loco al poner a una jovencita al frente de la construcción e interiorismo de esta casa?”. Sin embargo, él siempre confió en su potencial y aquí está la muestra: una verdadera ópera prima.