¡Rompe las horas!

La nueva tendencia en materia laboral son los horarios flexibles. Las empresas están permitiendo que sus empleados repartan a su conveniencia su tiempo de trabajo y de descanso.

Ya no resulta tan atractivo atarse a un horario tan estricto si el mercado ofrece otras posibilidades. (Shutterstock)

Luis José vive lejos de su trabajo. Todas las madrugadas recorre casi cien kilómetros de distancia para llegar a tiempo a su puesto para cumplir con su jornada. Hace unos años, acabado de graduar y con deseos de abrirse camino, encontró una oportunidad de lujo en una empresa grande y reconocida. Trabajar en la capital, sin dejar su casa en el interior, le parecía un sueño. Pero todo fue gracias a unos cuantos arreglos en el manejo del horario, de lo contrario su historia fuera otra muy distinta.

Julio García, ingeniero de sistemas, siente un gran alivio en su día a día cuando puede tomar hasta tres horas de almuerzo para buscar a los niños al colegio, almorzar en casa, descansar un rato y regresar a sus labores bien entrada la tarde renovado y con menos presión sobre la cabeza. Aunque su horario de trabajo se prolonga hasta entrada la noche no siente la diferencia.

Es la magia de los horarios flexibles, la nueva tendencia que va acaparando terreno en las empresas criollas y se vislumbra como una solución a los problemas que genera la conciliación entre los empleos y la familia.

Y es que las jornadas laborales de 8 a 5 están bajo la lupa de revisión y ya no resulta tan atractivo atarse a un horario tan estricto si el mercado ofrece otras posibilidades. Ahora lo que está de moda en materia laboral es la flexibilidad en los horarios laborales sin romper totalmente con la presencia diaria en la estación de trabajo.

La jornada de trabajo se ha vuelto “atípica e impredecible”, según los señalamientos de la OIT en el estudio titulado “Horario de trabajo decente: nuevas tendencias, nuevas situaciones”, y el mismo estudio reconoce que la situación de la jornada laboral flexible es un tema relevante para trabajadores con responsabilidades familiares, en especial para las mujeres.

“Estamos frente a un fenómeno de “diversificación, descentralización e individualización” de la jornada laboral”, señala el estudio que al mismo tiempo propone que “un horario de trabajo decente” debe favorecer arreglos que sean saludables, que beneficien a las familias, que promuevan la igualdad de género, que favorezcan la competitividad empresarial, y que faciliten la influencia de los trabajadores en la determinación de sus jornadas”.

Participar de un horario flexible, aunque de entrada luce muy apetecible, también tiene su cuota de alta responsabilidad. “Desde que inicié en este sistema tengo que levantarme más temprano, llegar antes que todos y salir después de que todos se han ido”, refiere Lucía, asistente administrativa de una empresa. “Me ha cambiado toda la vida, aunque tenga las tardes de los viernes libres”, cuenta.

Por otro lado es importante determinar cómo se reparte la jornada laboral sin entrar en abusos que puedan afectar a la persona. Jorge Alvarado, consultor empresarial de la firma de servicios profesionales globales Franklin Covey, explica sin embargo que luego de ocho horas y media de trabajo empieza el deterioro de la productividad. “Ya después de la novena hora el cuerpo no funciona, aunque todo depende de la hora de almuerzo que se toma”, indica Alvarado.

Contratos solo de palabra

En República Dominicana la legislación todavía no contempla en papel la existencia de los horarios flexibles. Lo que realmente existe y se aplica en estos días responde más bien a las necesidades que se presentan en el escenario. Washington González, desde el Ministerio de Trabajo, asegura que la legislación actual tendrá que modificarse en un futuro cercano. “La realidad en los hechos va en contra de la legislación de trabajo, la ley no permite que se labore más de ocho horas de trabajo, sino en casos muy específicos”.

Y reconoce que muchas personas que quieren estudiar podrían encontrar soluciones en la flexibilidad del horario laboral. “Hay ciertos tipos de flexibilidad de la jornada laboral que hay que estudiar y a veces son necesarias, pero en la práctica se están dando y no puedes ir en contra de la corriente, la realidad está por encima de la Ley, necesariamente hay que hacer un estudio para adaptar esta realidad y esto no necesariamente perjudica al trabajador”.