Sepsis neonatal: ¿qué es y cómo prevenirla?

Te decimos todo lo que debes saber sobre esta infección

La sepsis neonatal se define como un Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica. (Freepik)

Hace apenas unos días la comunicadora cubana radicada en el país Zeny Leyva utilizó sus redes sociales para compartir un testimonio que tocó las fibras más sensibles de todos, en especial de las madres. La también actriz hizo de público conocimiento la condición de salud de su hijo recién nacido, Gonzalo, a quien tuvo que dejar hospitalizado tras ser diagnosticado con sepsis neonatal. Por suerte, el pequeño ya se encuentra en casa y en buen estado de salud, pero es propicio aprovechar la oportunidad para conocer más sobre esta infección que puede llegar a ser tan grave como frecuente.

Tal y como asegura el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al momento las últimas cifras para la mortalidad neonatal estimada en República Dominicana corresponden al 2019 y fueron de 19.4 por 1,000 bebés nacidos vivos, en contraste con la mortalidad neonatal en Latinoamérica, que en ese mismo año fue de 9 por cada 1,000 nacidos. Las causas de esas muertes en el país corresponden, en un alto porcentaje, a sepsis.

La sepsis neonatal se define como un Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRS). Se trata de una situación clínica que se da durante los primeros días de vida del bebé, derivada de la invasión y proliferación de bacterias, hongos o virus en el torrente sanguíneo del recién nacido, según define la Asociación Española de Pediatría.

Esta infección puede adquirirse de dos formas distintas. La doctora Lourmileiny Gil, pediatra neonatóloga, dice que según la edad de presentación puede clasificarse en sepsis temprana, si aparece entre los primeros tres y siete días de vida. Este tipo, por lo general, se debe a microorganismos adquiridos por vía materna, principalmente en el tercer trimestre del embarazo. Por otro lado, está la sepsis tardía, la cual ocurre después de los siete días de vida extrauterina y es causada frecuentemente por microorganismos adquiridos después del nacimiento en el centro de salud.

La también internista neonatal y docente universitaria explica que la sepsis temprana se encuentra asociada a madres embarazadas que tengan la ruptura prematura y prolongada (más de 18 horas) de membranas, corioamnionitis (presencia de gérmenes en el líquido amniótico) e infecciones positivas al germen Estreptococo del Grupo B, infección de vías urinarias no tratadas o con tratamientos incompletos. Otros factores de riesgo que cita son casos de inmunodeficiencias maternas y algunos errores del metabolismo, tal como la galactosemia. Resalta que este mal es más común en el sexo masculino.

La sepsis neonatal no necesariamente implica un peligro para la vida del recién nacido. Si la condición se identifica y trata a tiempo, sostiene la experta, el pronóstico será positivo. “El pronóstico es muy bueno si se capta el recién nacido en el momento oportuno, donde se correlaciona la historia materna con los datos del laboratorio del bebé según los protocolos para ofrecer el antibiótico correcto de acuerdo a los resultados de las pruebas”, dice.

¿Cuáles son los signos que alertan? Gil advierte que los síntomas son inespecíficos y muy variados, dependiendo de la gravedad de la infección. Sin embargo, entre los más comunes cita el rechazo al alimento, dificultad respiratoria, hipoactividad (que no llora ni se despierta fácilmente), hipotermia (disminución de la temperatura corporal), quejas constantes, dificultad para respirar, vómitos, palidez generalizada o fiebre por encima de los 37.5 grados Celsius.

La mejor forma de prevenirla es tomando acción desde el día uno del embarazo. “Con un excelente seguimiento prenatal por el obstetra de cabecera, realizando cultivo en cada trimestre del embarazo y en caso de estar positivo manejar con el antibiótico correcto según el antibiograma y el germen detectado, se puede prevenir la sepsis neonatal”, concluye.