Una cabalgada terapéutica
Los caballos han acompañado al ser humano durante siglos. Han sido el signo que representa la determinación en las batallas, al convertirse en la mano derecha de los combatientes.
Recordemos: el de Napoleón fue Marengo, Genitor el de Julio César, el Rocinante de Don Quijote y el de Zeus, Pegaso. Pero no todo ha sido fuerza y combate. Con su gracia y agilidad los hemos visto galopar sirviendo como medio de transporte, para practicar deportes o recrearse durante una tarde de verano.
Con el paso del tiempo, la equitación no solo ganó muchos fanáticos, sino que también asumió nuevos roles, en particular uno que contribuía con el alivio de ciertas enfermedades físicas, mentales y emocionales, la llamada equinoterapia. Emilia Díaz, psicóloga y equinoterapeuta, la define como la forma “en que se crea un vínculo emocional y social entre el caballo y la persona para poder beneficiar a personas con discapacidades múltiples en el ámbito social, emocional, cognitivo y físico”.
Díaz, que monta a caballo desde que tenía tres años, y que durante 17 participó en competencias a nivel nacional e internacional, cuenta que se trata de un oficio que todavía en el país aún no es muy conocido y, por tanto, hay dudas sobre si funciona o no.
“La tarea más difícil, y a la vez gratificante, la tengo cuando me dicen que no creen en la equinoterapia. Siempre digo que no es fácil”, nos cuenta Díaz, que se certificó como equinoterapeuta en Path Internacional, la Asociación Profesional de Equitación Terapéutica Internacional que nace en Estados Unidos en 1969.
Los resultados son firmes y claros, enfatiza la especialista, mientras explica que en las primeras dos sesiones se concentra la atención en la interacción del paciente con el caballo. Emilia ha tenido pacientes dentro del espectro autista que han llegado no verbales y han terminado hablando.
En ese tenor, el Centro de Equitación Terapéutica Fieldstone Farm comenta en su portal que, adultos con esclerosis múltiple y niños con desérdenes neurológicos han mejorado su balance y ganan fuerza después de montar. Muchos beneficios
Además del bienestar físico, hay resultados que alcanzan el sistema nervioso y el área cognitiva y emocional. Por eso la equinoterapia es muy recomendada a pacientes con autismo, Síndrome de Down, Asperger, Déficit de Atención, Hiperactividad y ansiedad generalizada. También pueden tomarla enfermos de parálisis cerebral, esclerosis múltiple o cualquier lesión cerebral que afecte al cuerpo.
La especialista Emilia Díaz explica que a los pacientes autistas les resulta difícil comprender instrucciones y tener un sentido de la dirección. Con la equinoterapia aprenden a seguir las instrucciones de forma divertida y diferente, y la compresión de la dirección será más fácil de captar y recordar: “comunicarán con sus piernas o su voz las instrucciones que el instructor les da: ‘detente, avanza’. Así crean sus límites y los van implementando en la terapia”, aclara la psicóloga Díaz, quien señala que con solo montar el caballo los procesos cognitivos comienzan a mejorar de forma natural.
Hay una razón clara que define que esto suceda: su caminar es el más parecido que existe al del ser humano. La equinoterapeuta aclara esto al asegurar que “cuando estás encima de un caballo su movimiento tridimensional te provee una rehabilitación física. Por eso es tan bueno para trabajar esta parte, porque es el único animal que permite que esa rehabilitación se dé de forma natural”.
Emilia Díaz destaca, además, que debido a que la temperatura del caballo es mayor que en las personas, a los pacientes que sufren de hipotonía o hipertonía les ayuda a relajar el cuerpo y a sentirse más cómodos subidos a él, por lo que la terapia es mucho más receptiva.
Otro dato que ofrece la especialista va dirigido a quienes sufren crisis dentro de sus discapacidades y están tensos de forma física y emocional; en ellos, tanto el movimiento como la temperatura, producen su efecto. Es por eso que en algunos pacientes no se usan sillas tradicionales sino un paño o montura, para que el contacto sea más directo. En sentido general, la equinoterapia permite:
1 Sentirte bien contigo mismo.
2 Crear confianza y, por tanto, mejorar
la autoestima.
3 Mejorar estrategias para la comunicación.
4 Desenvolverte mejor en tu ámbito social.
5 Manejar los impulsos agresivos.
6 Fortalecer la concentración mental
y la atención.
7 Crear sentido de responsabilidad.
8 Tener poder para decidir.
9 Mejorar el equilibrio, la coordinación
y los reflejos.
10 Producir relajación en los músculos
y fortalecerlos.
11 Mejorar la memoria.
12 En personas con problemas del habla, mejorar la articulación de las palabras.
A esta terapia con caballos pueden asistir niños desde los 4 años hasta adultos de 60, siempre que hayan sido vistos primero por su médico y aprueben que tienen las condiciones para tomarla.
La especialista advierte que, cuando se acerca un paciente, se le pide una historia clínica porque “la equinoterapia podría tener contraindicaciones en algunos casos”. Éstos pueden darse en personas con hernias discales o alguna discapacidad física, alergias, enfermedad cardiovascular o espina bífida. En este caso deben atenderse con un fisioterapeuta o un psicólogo clínico (según la necesidad de la persona), porque la finalidad es que sea un beneficio y no lo contrario.
Muchos beneficios
Además del bienestar físico, hay resultados que alcanzan el sistema nervioso y el área cognitiva y emocional. Por eso la equinoterapia es muy recomendada a pacientes con autismo, Síndrome de Down, Asperger, Déficit de Atención, Hiperactividad y ansiedad generalizada. También pueden tomarla enfermos de parálisis cerebral, esclerosis múltiple o cualquier lesión cerebral que afecte al cuerpo.
La especialista Emilia Díaz explica que a los pacientes autistas les resulta difícil comprender instrucciones y tener un sentido de la dirección. Con la equinoterapia aprenden a seguir las instrucciones de forma divertida y diferente, y la compresión de la dirección será más fácil de captar y recordar: “comunicarán con sus piernas o su voz las instrucciones que el instructor les da: ‘detente, avanza’. Así crean sus límites y los van implementando en la terapia”, aclara la psicóloga Díaz, quien señala que con solo montar el caballo los procesos cognitivos comienzan a mejorar de forma natural.
Hay una razón clara que define que esto suceda: su caminar es el más parecido que existe al del ser humano. La equinoterapeuta aclara esto al asegurar que “cuando estás encima de un caballo su movimiento tridimensional te provee una rehabilitación física. Por eso es tan bueno para trabajar esta parte, porque es el único animal que permite que esa rehabilitación se dé de forma natural”.
Emilia Díaz destaca, además, que debido a que la temperatura del caballo es mayor que en las personas, a los pacientes que sufren de hipotonía o hipertonía les ayuda a relajar el cuerpo y a sentirse más cómodos subidos a él, por lo que la terapia es mucho más receptiva.
Otro dato que ofrece la especialista va dirigido a quienes sufren crisis dentro de sus discapacidades y están tensos de forma física y emocional; en ellos, tanto el movimiento como la temperatura, producen su efecto. Es por eso que en algunos pacientes no se usan sillas tradicionales sino un paño o montura, para que el contacto sea más directo. En sentido general, la equinoterapia permite:
1 Sentirte bien contigo mismo.
2 Crear confianza y, por tanto, mejorar
la autoestima.
3 Mejorar estrategias para la comunicación.
4 Desenvolverte mejor en tu ámbito social.
5 Manejar los impulsos agresivos.
6 Fortalecer la concentración mental
y la atención.
7 Crear sentido de responsabilidad.
8 Tener poder para decidir.
9 Mejorar el equilibrio, la coordinación
y los reflejos.
10 Producir relajación en los músculos
y fortalecerlos.
11 Mejorar la memoria.
12 En personas con problemas del habla, mejorar la articulación de las palabras.
¿Te interesan las clases?
Emilia Díaz está de lunes a viernes, a partir de las 3 p.m. y los fines de semana todo el día, en el Centro Ecuestre Palmarejo, donde se encuentran las oficinas de la Federación Ecuestre Dominicana.
Emilia trabaja con voluntarios y afirma que estos “son esenciales para la terapia con los caballos”, sostiene. Dependiendo de la condición de la persona, se asignará la cantidad de voluntarios.
Además, en Santo Domingo también se encuentra el Centro Dominicano de Hipoterapia, que ofrece servicios de Hipoterapia, psicoterapia asistida con caballos, terapia física, ocupaciones, familiar y psicología infantil y de adolescentes. También cuentan con una fundación desde el 2009 gracias al apoyo de profesionales y empresarios comprometidos con la ayuda de personas en condiciones especiales.
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