El 2020 será año bisiesto, ¿por qué se le agrega un día al calendario cada 4 años?

Hagamos un poco de historia para comprender cómo llegamos al calendario actual

¿Qué pasa con la gente que nace un 29 de febrero?

Efectivamente, en el año que está por empezar habrá que vivir un día extra. A veces, los años bisiestos despiertan algunas preguntas, como, por ejemplo ¿Qué pasa con la gente que nace un 29 de febrero? o ¿por qué le agregamos un día más a nuestros calendarios?

Acá vamos a responder algunas de esas incógnitas que surgen cada cuatro años, aunque el tema de los nacidos en esta inusual fecha sigue siendo un misterio para nosotros.

La mayor parte de los países y culturas del mundo se manejan oficialmente con el llamado calendario gregoriano, pero, obviamente, no siempre fue así. Antes de octubre de 1582, cuando se instaló en Italia, España y Portugal, se utilizaba el calendario juliano, que había sido instalado en el 46 a.C. por Julio César y previo a este, el calendario romano.

Entonces, ¿por qué se cambió súbitamente del juliano al gregoriano y qué diferencia hay entre ambos con respecto al año bisiesto?

Bueno, nuestro querido calendario lo promulgó el papa Gregorio XIII porque debía responder a uno de los arreglos establecidos años antes en el Concilio di Trento, una serie de sesiones de la Iglesia católica que definió nuevamente sus propias bases: ajustar el día en que se celebraba Pascua y el resto de las fiestas religiosas, cuyas fechas dependían de ella.

El problema que debieron resolver fue que desde el 325, el año en el que se estableció cuándo era oficialmente Pascua (el domingo siguiente a la primera luna llena luego del equinoccio de primavera en el hemisferio norte), por decreto del Concilio de Nicea, había ocurrido un desfasaje de al menos 10 días. ¿Por qué? Porque el calendario juliano, si bien consideraba a los años bisiestos, no lo hacía con la exactitud del gregoriano, y por lo tanto, desde el año 46 a.c hasta 1582, se habían contemplado 10 días menos.

La decisión fue adelantar la fecha estos 10 días: entonces, del jueves juliano 4 de octubre de 1582 se pasó al viernes gregoriano 15 de octubre de 1582.

Literalmente se habían atrasado 10 días de acuerdo al año trópico, es decir, el tiempo que tarda nuestro planeta en dar la vuelta al Sol. Todo porque consideraban que un año duraba 365,25 días, o sea, 365 días y 6 horas, por lo que se ponía un año bisiesto cada 4 para adaptarse bien al paso real del tiempo.

Pero cómo, ¿no es exactamente así como funciona?

¡No! En realidad, un año del calendario gregoriano dura 365,242189 días, es decir, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,10 segundos. Eso implica un desfajase anual de aproximadamente 11,25 minutos anuales, lo cual puede no parecer mucho, pero como vimos, significó atrasarse 10 días en más o menos 1250 años. Para corregirlo, se agrega un día más al calendario el día siguiente al 28 de febrero todos los años divisibles por 4, justo como se hacía en el calendario juliano, con una salvedad: los seculares (aquellos que determinan el fin de un siglo y terminan en 00) deben ser divisibles por 400 (y por ende también por 4). De este modo, 3 de cada 4 años seculares bisiestos son no son considerados como tales. Por ejemplo, el 1900 no fue bisiesto pero el 2000 sí. En vez de funcionar en ciclos de 4 años julianos, lo hacemos en ciclos de 400 gregorianos, en los que hay 303 comunes y 97 bisiestos, o sea, que reducimos el desfasaje 3 días cada 400 años, de modo que en vez de ser 11,25 segundos anuales, es de poco más de 26 segundos.

Bastante sorprendente, ¿verdad?