¿Por qué solo puede generarnos cosquillas otra persona y no nosotros mismos?
Haz la prueba y verás a qué nos referimos, ¡es científicamente imposible!
¿Eres de los que las encuentran casi placenteras, de los que las pueden soportar con un poco de humor o de los que odian de todo corazón a los graciosos que quieren hacerte cosquillas? Hay gente más sensible a estos estímulos que otra y eso está perfecto, pero, ¿alguna vez intentaste hacerte cosquillas a ti?
Si lo hiciste, entonces sabrás que no parece ser posible, y si no, ¡inténtalo! Puedes pasar tus dedos por la planta de tus pies, axilas, barriga o lo que quieras; verás que ese sentimiento incómodo que te generan otras personas no es el mismo cuando quieres hacértelo tú. No podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos y aquí te explicamos por qué.
¿Qué son exactamente las cosquillas?
Técnicamente existen dos tipos de cosquillas, que incluso se perciben a través de dos receptores nerviosos distintos: la knismesis y la gargalesis.
La knismesis es mucho más leve y puede tener una pequeña sensación de picor. Puede generarse con los dedos o, por ejemplo, una pluma o algo por el estilo. También la causan insectos que se posan sobre nuestra piel, lo que podría explicar la función de este fenómeno: alertarnos sobre posibles intrusos no deseados para quitarlos. De hecho, tan pronto como sentimos algo caminando por nuestras extremidades, nuestro primer instinto es sacarlo de un manotazo.
La gargalesis sólo se ha observado en humanos y primates (la otra también se presenta en más animales, quizá porque sea más un mecanismo de defensa que otra cosa). Es el tipo de cosquillas más fuerte que provoca una risa involuntaria; por más que las cosquillas sean un sufrimiento para ti, el primer impulso es reírse y retorcerse. Además, se ha observado que un ataque de gargalesis proveniente de un congénere suele inducir a modo de respuesta una reacción igual pero inversa... o sea que si un amigo te hace cosquillas lo más probable es que tú se las devuelvas y comience la guerra. Por esto se cree que la gargalesis tiene propósitos comunicativos asociados al juego, además de poder relajar y fortalecer músculos.
¿Por qué no nos podemos provocar cosquillas?
En realidad, la knimesis puede ser autoinducida, pero la gargalesis no. La sensación que producen estas cosquillas más fuertes, sean agradables o no, tienen que ver con lo impredecible de los movimientos ajenos. Probablemente por lo impredecible también surja una reacción de miedo, que explicaría por qué nos movemos espasmódicamente cuando nos atacan de esta manera. El punto es que si tratas de provocarte cosquillas, tu cerebro ya sabe hacia dónde van tus movimientos, por lo que insensibiliza la zona de peligro y no sientes mucho más que el tacto de tus dedos o lo que sea que estés usando.
Como verás, las cosquillas son raras. Hay quienes tienen hipersensibilidad hacia ellas y quienes parecen no sufrirlas ni un poquito. Sus cualidades son extrañas, pero a la hora de jugar, son lo más común del mundo.