El papel del cuerpo en la obra de Le Corbusier expuesto en el Pompidou

La exposición estará abierta al público del 29 de abril al 3 de agosto de 2015

PARÍS (Francia).- Exposición de Le Corcusier (Charles Edouard Jeanneret-Gris, 1887-1965) titulada Mesures de lHomme en el Centro Pompidou. EFE

PARÍS. El Centro Pompidou de París ofrece a partir del miércoles 29 de abril una nueva lectura de la obra de Le Corbusier, que toma por primera vez como hilo conductor la importancia del cuerpo humano en su arquitectura y sus visiones urbanísticas, pero también en sus obras plásticas, textos y diseños de mobiliario.

Aunque el cuerpo fue elemento central del trabajo creativo de Charles-Edouard Jeanneret (1887-1965), nunca antes había sido el eje de una retrospectiva sobre este el arquitecto suizo nacionalizado francés en 1930.

Con el título "Le Corbusier, Mesures de l'Homme", los comisarios Frédéric Migayrou y Olivier Cinqualbre profundizan de lleno en la cuestión hasta el próximo 3 de agosto.

Reúnen para ello, en la sexta planta de Beaubourg, sobre una superficie de 900, un conjunto de 300 cuadros, esculturas, libros, muebles, dibujos, maquetas, fotografías, documentos y películas, todos originales, de la época del escritor y gran teórico de la modernidad que revolucionó la manera de entender la arquitectura.

En su mayor parte, las piezas provienen de la Fundación Le Corbusier, explicó Migayrou, quien destacó igualmente que una veintena de obras nunca fueron antes mostradas al público y que dos tercios de los muebles expuestos son prototipos.

El recorrido es cronológico y temático a la vez, según las grandes etapas de la nueva estética del espacio concebida por Le Corbusier, regida desde el primer momento por el ritmo y el movimiento del cuerpo.

Un hilo conductor que aspira a revelar la coherencia de su obra en el tiempo, desde su formación en Alemania y su interés por la nueva teoría científica de la percepción, frente a quienes oponen su obra "purista" de principios del XX con la impregnada del "brutalismo" y el uso del hormigón crudo tras la II Guerra Mundial.

La muestra comienza a principios de siglo con el descubrimiento del ritmo y la euritmia, sus primeros cuadros y su decisiva visita a la Acrópolis de Atenas, en 1911, durante su viaje a Oriente.

La creación junto al pintor Amédée Ozenfant (1886-1966) del "purismo", movimiento destinado a recuperar una supuesta pureza estética del pasado, ocupa el segundo de los doce espacios en que se divide la muestra, cuya tercera sala reúne cuadros de ambos artistas, fundadores de la revista de arquitectura "Esprit Nouveau".

Siguen sendas salas dedicadas a la "Figuración de los cuerpos", con cuadros de clara inspiración picassiana, y los "Espacios privados".

Tras redescubrir la manera "corbusierana" de entender el "Equipamiento de la vivienda", se llega al punto central de la exhibición, "El Modulor", sistema de medida inventado por Le Corbusier, que toma el cuerpo humano como principio universal de todas sus creaciones.

Los cuadros y esculturas del "Período acústico" y una sala centrada en la celebérrima "Unidad de Habitación", dan paso a la "resonancia espiritual" de su obra y su visión de "Villa humanista", sueño de cuerpo colectivo que desarrolló en la ciudad india de Chandigarh, en 1951, en colaboración con su primo Pierre Jeanneret.

La exposición concluye con "Le Cabanon", su famosa cabaña de madera de 15 metros cuadrados, minimalista, ergonómica y funcional, que el artista creó en Córcega e instaló en Roquebrune-Cap-Martin, localidad de la Costa Azul francesa donde pasó sus últimos veranos.

Un pequeño pasillo final conduce a una fotografía de gran tamaño donde el propio Le Corbusier, en plena creación de un cuadro abstracto, mira al visitante armado con sus características gafas y un pequeño pincel, desnudo y de perfil, adornado por una ondulada cicatriz que recorre su muslo derecho.