Reinas de la pasarela

Lineisy Montero, Ysaunny Brito, Yaris Cedano, Roza Gough, Gemmy Quelliz y Alejandra Catá son una mezcla de belleza, disciplina y talento, embajadoras de la belleza dominicana en las pasarelas internacionales. Se convirtieron en celebridades de la moda a muy corta edad gracias al ojo intuitivo de Sandro Guzmán, su descubridor, manager y mentor. Para la celebración del décimo aniversario y premiación de Ossygeno Models Managment, tuvieron la oportunidad de reunirse. Un reencuentro que, en palabras de Sandro, ha sido su “sueño desde hace mucho tiempo”.

Lineisy Montero

Todo el mundo se pregunta ¿cómo lograste estar en tantos desfiles en esta temporada?

Todos los días me encomendaba a Dios, porque había veces que terminando uno tenía que salir corriendo porque el otro empezaba en cinco minutos. Llegaba y me “caían” de tres a cinco maquilladores y peinadores; al final salía a la pasarela como si tuviera todo el día esperando por ese momento.

Tuviste muchos desfiles atípicos, nada que ver con la actitud.

Cada uno tenía algo diferente, pero las pasarelas que no eran típicas como en las que te dicen ríete, o puedes hacer lo que quieras y de repente me quedaba mirando al otro a ver qué va a hacer porque no estaba preparada por lo rápido que es todo.

¿Tu desfile favorito?

Digamos que cada uno tuvo algo diferente, si no fue por la rapidez, fue porque descancé más. DVF, Moschino, Prada y Chanel. El de Chanel fue diferente porque teníamos que parar; era en un aeropuerto y debíamos interactuar con el que nos quedaba en frente.

¿Cómo te manejas con el inglés?

Todavía estoy aprendiendo. Al principio me comunicaba con señas pero siempre encontraba a alguien que me ayudaba. Cuando la directora de casting hablaba conmigo yo no entendía. Ella se daba cuenta y mandaba a buscar a Mirka, una señora argentina para que me explicara todo.

¿Estabas preparada para lo que venía?

No. Si lo pienso no lo hago ¡todos esos shows! Miro atrás me pregunto ¿cómo lo hice?

Bueno, eso te convirtió en una celebridad mundial, ¿qué se siente?

Se siente un poco raro cuando de repente una persona que no conoces te pide una foto, pero antes tú eras la ‘rara’ de la escuela, se siente bien pero al mismo tiempo es extraño.

Alejandra Catá

¿Qué se siente encontrarte con una nueva generación de modelos?

Fue un honor conocer a Lineisy, es la modelo #1 en la pasarela, no sé cómo lo hizo, yo la veía cada cinco minutos en un desfile diferente ¡me dejó sorprendida!

A tí te tocó eso en su momento...

Por eso lo digo, yo no hice tantos y recuerdo que volví a mi casa y dormí un mes...

Ahora los desfiles también son más espontáneos que antes...

Antes era más difícil romper el hielo. Una vez en Chicago hice un show en el que había un grupo de música tocando y en el medio del desfile se pusieron a bailar con nosotras, pero fue algo espontáneo.

Tú estabas prácticamente sola Alejandra.

En mis tiempos, si decía República Dominicana me preguntaban ¿dónde queda eso? Ahora me empiezan a mencionar dominicanas que conocen o han trabajado. Es diferente y se siente bien.

¿Cuál es la diferencia más marcada que has notado?

Creo que RD tiene ahora la atención internacional que Brasil tuvo cuando Giselle, y eso es algo muy fuerte, porque quiere decir que están buscando dominicanas. Ahora saben que aquí hay muchas mujeres bellas y capaces.

Las modelos de tez clara como tú son las más seleccionadas en los castings...

Bueno, a veces les gusta que seas bronceada para las cosas de traje de baño –que hago mucho– pero después te hacen ver blanca. A Lineisy le hacen eso también, se ve blanca en las campañas. ¡Hasta a Beyoncé! Cuando la vez en el cover de Vogue, la notas más clara y uno sabe que ella no es de ese color. Subliminalmente hay un poco de racismo aún, pero es algo que nunca he sentido como latina.

¿Crees que de verdad ahora es más fácil para la nueva generación?

Cuando fui a un casting por primera vez, llegué sumamente arreglada como una reina de belleza, y en la agencia me dijeron, “no, tenemos que ir de compras, tienes que usar algo más sencillo” y me explicaron todo eso porque yo no sabía. Sandro ha adoptado esos cambios para que las chicas lleguen más preparadas: el maquillaje, las polaroids. Ya saben a lo que van, no tienen que aprender en el camino como hice yo.

Yaris Cedano

Tienes casi 10 años en el modelaje pero casi no haces pasarela.

Hice como cinco desfiles esta temporada. Pero en toda mi carrera solo he hecho el Fashion Week tres veces.

Te va mejor en los catálogos, ¿qué te hace volver a la pasarela?

Lo hago si tengo el tiempo, porque tardo horas en los castings y a veces son de 10 a 12 al día. Es horrible, pero es interesante conocer gente nueva y ¡uno rebaja un poco en ese ajetreo!

¿Cómo manejas el tiempo para llegar a tantos casting en un día?

Me levanto tempranito, llevo la comida en la mochila porque no hay tiempo de sentarse en un restaurante, y la comida rápida no es muy saludable. Entro a un casting, si se ve muy grande y el otro está cerca me voy al otro.

Estás a punto de graduarte de la universidad ¿algún plan en mente?

El modelaje te permite hacer tantas cosas... simplemente pienso en seguir modelando y estudiando y mientras tanto invertir aquí y allá...

¿Qué mantienes de tus raíces para que la gente sepa que eres dominicana?

Tengo una máscara de diablo cajuelo en la sala de mi casa y un souvenir de una muchacha en bikini que dice República Dominicana.

Ahora que hay más dominicanas, ya no tienes que explicar de dónde vienes...

En el modelaje lo bueno es que todo el mundo está abierto a la gente nueva, y se intresan mucho en la cultura de todos, siempre me habían tratado bien pero ahora hay más cosas de qué hablar.

Roza Gough

Casi no te vemos en los shows Roza.

No, tengo como tres años que no hago high fashion, estoy dedicada al modelaje comercial. Me gusta más porque no tengo que hacer casting y es dinero seguro, me siento más segura.

Tengo entendido que tu compañera es Gemmy, ¿cómo se conocieron?

La primera vez que ella viajó a Estados Unidos fue a Miami y por casualidad estábamos firmadas por la misma agencia: Elite Miami. Yo estaba trabajando una temporada allá y nos tocó quedarnos en el mismo apartamento de modelos.

¿Pensaste alguna vez que podías ser referencia de otras chicas como ella?

Desde que salí del país empecé a pensar que podía serlo, pero cuando regresé la primera vez, fue que me di cuenta de que eso era una realidad. Como la gente te mira y te habla y te dicen que quieren ser como tú. Me di cuenta de que tenía que caminar por la ‘rayita’ porque soy un ejemplo.

Hemos escuchado mil veces esas historias de las niñas que trabajan en modelaje para ayudar a su familia, pero nunca a ti.

Mi mamá es de Barahona. Yo crecí con la familia de mi tío. Gracias a ellos tuve una mejor educación. Mi tío me trajo de Boca Chica y me ayudó en mis estudios. Un día les dije que me gustaba el modelaje y me inscribieron en Jhon Casablancas. Cuando empecé a trabajar todo era para mi mamá. La gente siempre ha pensado que soy la blanquita ojos verdes que no pasó trabajo, pero cuando llegué a New York no tenía dinero ni para la Metro Card. No tenía ni para el agua. Me iba a hacer hasta 20 casting a pie. Terminaba con los pies pelados y bebiendo agua en los parques... pero nunca me rendí, yo tenía una meta.

Gemmy Quelliz

Fuiste directamente a trabajar como modelo comercial, no llegaste a hacer pasarela.

Antes de que me firmaran yo miraba a Kate Moss que tiene 5’ 6”, es mucho más pequeña que yo, y es una de las súper modelos de todos los tiempos. Yo me fui con esa ilusión de aquí pero cuando llegué allá y vi la realidad, en un principio estaba triste porque no me fue bien como modelo high fashion. Roza me animó a que no me preocupara porque ser modelo comercial era bueno, “es buen dinero y puedes ayudar a tu familia”, recuerdo que me dijo. Ahora no me arrepiento, le doy gracias a Dios por haber puesto esa opción en mi camino.

Dicen que tu historia es digna de contar, ¿de dónde vienes?

Vengo de Catanga, en Los Mina. Mi familia vive todavía ahí. Siempre voy por el barrio a verlos cuando vengo. Nací en un callejón que se llama La Pangola. Me firmó Elite a los 16 años y he trabajado con casi todas las marcas, la primera fue Foreve21.

Roza y tú viven juntas, ¿cómo se conocieron?

Yo esperé toda mi vida el momento de conocer a Roza. Ella y Omahyra Mota eran las primeras modelos que conocí a través del internet. Yo le decía a mi mamá que quería ser como Roza, se la enseñaba en las revistas. Cuando conocí a Sandro y me enteré que él era el mismo manager de Roza, me pareció súper bien y al fin me tocó conocerla en ese primer viaje. Debió pensar que yo era una acosadora porque sabía todo de ella.

Vienes de una familia muy conservadora, cristiana, ¿cómo asumieron que querías ser modelo?

Cuando me firmaron fue un poco difícil para mi familia. Pero doy gracias a Dios por el apoyo que me dieron porque nunca tuvimos presión religiosa. Hemos aprendido que la salvación es individual. Es una de las cosas que me encanta de mi mamá porque ella entiende y está feliz porque gracias a ese trabajo ella puede estar bien. Yo vengo a RD y voy a la iglesia con ella.

Ysaunny Brito

¿Qué se siente ser tan joven y ser una celebridad mundial?

Se siente increíble porque ahora soy un ejemplo a seguir.

Cuándo empezaste a modelar, ¿sabías a lo que ibas?

Realmente no, esto es totalmente diferente a lo que imaginaba.

¿Cómo manejan el tiempo las modelos para llegar a cada desfile a tiempo y verse tan serena en la pasarela?

A veces tenemos carro o una moto que nos espera afuera de los desfiles para tratar de llevarnos a tiempo.

Esta última temporada, ¿cuál fue el look más raro que tuviste que mostrar?

Fue en New York Fashion Week para BCBG.

¿El desfile que más te gustó?

Me gustaron la gran mayoría, porque cada uno tenía piezas que me encantaron.

¿Tienes un plan B para cuando ya no seas modelo?

¡Sí! No veo la hora de poder empezar mis estudios.

¿Cómo crees que puedes ayudar a jóvenes que como tú quisieran ser modelo?

Les contaría mi historia para que sepan cómo fue que llegué a estar donde estoy.

¿La mejor lección de este último año?

Aprendí a no perder la fe y a no rendirme nunca.