La Familia Reyna: Una historia que debes vivir
Los tres, por separado, tienen en común su entusiasmo por aportar de forma positiva a la industria del cine local. Danilo Reynoso, quien protagoniza ‘La Familia Reyna’ junto a David Maler y Evelyna Rodríguez, debuta además como productor de esta ópera prima de Tito Rodríguez. Hemos escuchado que las filmaciones representan una experiencia especial para los actores, pero para este trío ha sido diferente. ¿Por qué? Sus anécdotas lo explican mejor.
Danilo Reynoso [Isaac Reyna]
Te estrenas como productor, ¿qué tal la experiencia?
Muy edificante. El hecho de haber producido espectáculos, teatro y televisión por tanto tiempo facilitó mucho la transición porque hay muchas cosas en común. Obviamente el cine es otro arte, pero conté con la ayuda de muchísima gente experimentada con la que pudimos ejecutar de una manera casi mágica el proceso de producción de la película. El 98% de lo planificado logramos cumplirlo.
¿No hubo problemas ni con el presupuesto?
Con eso sí tuvimos muchos problemas [risas]. Realmente ha sido una de las películas más económicas que se ha hecho con la Ley de Cine. Costó un poco menos de la mitad de lo que supone actualmente hacer una película promedio en RD. Pero duramos tres años, aproximadamente, en el proceso de crear, registrar y materializar el proyecto porque el dinero no aparecía.
Entonces es posible hacer una buena película con bajo presupuesto...
Claro, de poder se puede. El problema es que debes crear la historia pensando en eso. El hecho de que no tuviéramos el suficiente dinero como queríamos nos esforzó a hacer un proyecto más inteligente, debimos aprovechar al máximo los que teníamos, pero fue un proceso largo de preproducción.
¿Por qué crees que ‘La Familia Reyna’ ha llamado la atención a nivel internacional?
En todo momento, pensamos en hacer una historia muy autóctona, pintoresca. Se desarrolla en un contexto local pero el tema es muy global como lo es la familia. Es casi imposible que la gente no se identifique con la película porque hay un personaje para quien.
¿Cómo ha sido la tarea de producir y actuar a la vez?
¡Una pela! Literalmente. Pero el mismo hecho de que la película se pospusiera tanto nos dio mucho tiempo para preproducir, cuadrar y manejar las cosas para que cuando el rodaje arrancara mi presencia como productor no fuera indispensable. Obviamente, estuve allí todo el tiempo, pero la mayoría como actor.
La gente predispuesta con el cine local dice que “es lo mismo de siempre”. ¿Cómo crees que recibirá el público esta propuesta dramática?
Para esas personas tenemos una propuesta diferente. Un proyecto que apuesta a un cine de mayor calidad; es el momento de que la apoyen. Es un riesgo porque no se trata del género que más taquilla vende, pero fue un riesgo que quisimos correr precisamente porque hay mucha gente que no va a ver cine dominicano porque cree que es lo mismo.
¿Cuándo decides materializar el guion de Carlos Quezada?
Escribimos juntos la historia, el argumento de la película y la registramos. El proceso del guion cinematográfico lo desarrolló completamente él.
¿Qué diría si viera el resultado?
Creo que las expectativas están por encima; nosotros teníamos una película en la cabeza, pero a medida que todo se fue dando, sobre todo a nivel de las actuaciones, la estética que manejó Tito, el director... todo elevó el nivel de lo que teníamos pensado.
Es también la ópera prima de Tito Rodríguez, ¿qué te hizo confiar en él?
Conocí a Tito en un festival de cortometrajes, en el que yo participaba como director también. Tito ganó casi todos los premios porque sus trabajos eran muy buenos. Cuando los vi me dije: “¡pero este tipo es muy talentoso!”. Aunque él no era muy cercano a mí, sí lo era de Carlos, así que entendimos que, por la estética y el lenguaje cinematográfico que utiliza, era la persona ideal para hacer la película.
¿Sientes que se le está dando oportunidad a nuevos talentos en la industria?
Yo creo que hay oportunidades, quizás no las necesarias. A mí me las han dado, de lo cual estoy muy agradecido, pero no siempre son las que tú anhelas, las que necesitas o las que quieres que sucedan. Hay un punto en el que o corres con muchísima suerte y aparece un gran proyecto, o tienes que buscar la manera de crear esa oportunidad tú mismo, que fue lo que hice y lo que he hecho casi toda mi vida.
Evelyna Rodríguez [María]
¿Entonces Danilo fue tu jefe?
[Risas] Sí, la verdad es que sí. De ser socios y productores de televisión le tocó ‘jefearme’ y mandarme aquí. Pero con cierta delicadeza porque no lo podía hacer mucho; él sabe muy bien dónde tiene la línea.
¿Ya sabías que Danilo venía con este proyecto?
Sí, sabía que él estaba escribiendo la película con Carlos. Después Danilo dejó la parte de la escritura y se dedicó a la producción, a buscar el financiamiento. Siempre me decía: ‘yo quiero que tú estés’. Lo que iba a determinarlo era la selección del niño, pero se sabía que Erick era la posibilidad número uno.
Aceptaste de inmediato ¿Cómo le voy a decir que no?
Háblanos de tu personaje
María es una mujer muy creyente, es la esposa de Danilo porque, vaya, él no sólo fue mi jefe sino que también quería que me casara con él, aunque en la vida real no lo pudo lograr [risas]. Es una mujer con valores muy altos que trata de mantener la familia unida respetando la personalidad de su esposo.
¿Vas a superar expectativas?
No trato de trabajar para superar expectativas. Trato de trabajar para interpretar lo que el director quiere lograr y yo creo que María lo logra.
Construir un personaje toma tiempo. ¿Tu agenda te permitió interiorizar el personaje como esperabas?
Lo que pasa es que yo trato de organizar todo. No asumo proyectos a la ligera que no pueda cumplir. Cuando decido decir que sí a una producción cinematográfica primero grabo un mes o dos meses de los proyectos en los que estoy, aunque la gente me vea en pantalla constantemente, todos son materiales grabados previamente. En este rodaje fue diferente porque no me pude quedar corrido en Constanza debido a otros compromisos de trabajo que ya tenía establecidos. Iba cada semana, prácticamente duraba cuatro o cinco días allí.
¿Qué sacrificaste?
Mi salud. Cuando estaba en Constanza tuve problemas respiratorios dos veces. La última vez no respiraba por la nariz. Todas mis escenas fueron hechas respirando por la boca, tuvieron que nebulizarme y me costó un poco. Además, se sacrifica a la familia, pues para quedar bien en este proyecto una se aleja un poco de los compromisos familiares y los deja para el mes siguiente.
¿El mayor desafío?
Tener que actuar respirando sólo por la boca y que la cámara no lo percibiera. Es un momento crítico personal y profesional que se mezclan. Otro reto fue mostrar la sutileza y la sencillez que tiene la historia. Hacerlo tan genuino que la gente, cuando se siente a verla, note el efecto de todos los que trabajamos ahí.
La audiencia de hoy es mucho más exigente...
Yo no sé si la palabra es que “tenemos una audiencia exigente”, porque a veces escucho gente que critica el cine dominicano y cuando le pregunto: ¿Viste la Gunguna? –No; ¿Viste la Lucha de Ana? –No; ¿Viste La Extraña? –No. Pienso que quizás no les está llegando la información o no les interesa ver ese tipo de películas. A veces la gente hace juicios de películas que no han visto y entonces me pregunto dónde está la balanza a nivel de percepción.
Si te pedimos una comparación entre el cine dominicano y el internacional, ¿qué diferencia destacarías?
Bueno, evidentemente, una película internacional trae de la mano un alto presupuesto y eso ayuda a que todo lo que el director planifica a nivel de recursos cinematográficos lo pueda lograr. Aquí tenemos producciones que se hacen con un presupuesto importante, y otras que no lo tienen. El cine dominicano está en una etapa de crecimiento aún para que la industria sea sostenible. Estamos hablando de que las películas internacionales ya tienen una distribución internacional asegurada, algo a lo que nos falta llegar a nosotros, sacar nuestro cine. Todavía no hay una distribución agresiva en muchas películas.
David Maler [Ismael Reyna]
¿Cómo llegas a esta producción?
Danilo me mandó una de las primeras versiones del guion mucho antes de que se rodara la película. Me enamoré, me encantó. En ese momento me estaba preparando para ‘Reinbou’, mi película, cuyo rodaje era muy cercano al de ‘La Familia Reyna’. Al final, por una cosa u otra se movieron las fechas, Danilo me mandó la segunda versión del guion y me dije: “Es una señal y el guion está espectacular”. Así que el 31 de diciembre tomé la decisión de decir “sí, está bien, me tiro de cabeza”.
¿Trabajar simultáneamente en tu proyecto no te hizo dudar en ningún momento?
Totalmente. Cuando tomé la decisión de hacerlo dudé de si podría lograrlo, ese fue uno de mis miedos más grandes. Yo sabía que la decisión era la correcta, pero mi duda era interna.
Asumiste cambios físicos drásticos para el personaje que interpretaste...
Sí, perdí 35 libras en un mes. Fue un proceso muy abrasivo que no recomiendo a nadie, pero, dentro de lo poco saludable que puede ser, lo hice de la forma más saludable posible, con un monitoreo médico constante. Seguí una dieta basada en 500 calorías al día solamente [aunque yo hacía trampa y comía menos por cuestión de presión].
¿Por qué esa entrega?
Yo sabía que “Carlitos” iba a hacer este personaje. Me puse en su lugar e imaginé lo doloroso que puede ser querer estar ahí y no poder por una cuestión médica y de salud, así que quise hacerlo lo mejor posible por él. Además, el hecho de que fuera su guion y que ese personaje, para mí una inspiración y un empuje constante, me llevó a no dudarlo ni un segundo. Pero fue horrible ¡horrible!
¿Cómo te preparaste a nivel emocional?
El primer día de rodaje suelo sentir que se me cae el mundo porque no me encuentro preparado y tengo una pequeña crisis siempre. Al principio, cuando me tocaba hacer de Ismael joven, saludable, era horrible porque tenía que ser buena onda, animado y realmente me estaba muriendo debido al proceso físico en el que estaba. Cada vez que decían ‘corte’ me tenía que sentar o dormir un rato. Después, cuando cambié al Ismael enfermo me ayudó muchísimo el estado físico de decaimiento.
¿Qué aprendiste de Ismael?
Que, al final, la familia es lo que importa. ¿Influyó la preparación de este personaje en tu vida personal?
Claro. Por suerte ‘Nash’ es una persona que entiende el proceso y tuvo una paciencia divina conmigo. Tras el rodaje me tomó muchísimo tiempo, incluso a ella que lo vivió, convencerme de que yo no estaba enfermo. Duré como un mes haciéndome todos los análisis y no me quería ni parar de la cama.
Nos atrevemos a decir que puedes servir de ejemplo para la nueva generación de actores. ¿Eres consciente de ello?
Me halaga mucho escuchar eso. Aquí hay un talento impresionante que yo no tengo porque he tenido que estudiar un montón; sin embargo, he visto personas que lo tienen innato, me sale envidia de la buena cuando veo eso. Al final el trabajo es lo que queda como una marca en el tiempo, para siempre. Eso me sirve de motivación para dar un poquito más. Creo que hay muchos actores esperando ese pequeño chance y que pueden lograrlo.
¿Por qué eliges esta película para regresar a la pantalla grande?
Primero, porque el guion me pareció muy humano, sensible y profundo, del tipo de proyectos que a mí me gustan y que no son tan comunes aquí. Además, buscaba un reto –este obviamente lo era–, y quería diversificame un poco.
¿Qué has hecho después?Dirigí ‘Reinbou’, en la cual actúo también. Ahora, en junio, me verán en una producción española de Gerardo Guerrero, llamada ‘Las siete muertes’. Y vienen unos proyectos que están por confirmarse pero que prometen un buen año.
¿Algún adelanto de Reinbou?
Acabamos de cerrar el montaje. Tenemos la mejor versión posible de la película que queríamos filmar, fue hecha con el amor de muchísimas personas y creo que la gente la va a amar también.
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