EE.UU. apuesta al colapso de Irán con presión económica y Teherán amenaza con armas más destructivas

Washington anuncia una operación de aislamiento económico que califica de histórica, mientras la Guardia Revolucionaria asegura que una nueva guerra tendría una respuesta militar muy distinta

Una mujer iraní ondea la bandera nacional de Irán en la plaza Valiasr, en Teherán, Irán, el 17 de agosto de 2026. El jefe del Ejército iraní, Amir Hatami, anunció una recompensa de 30,000 dólares estadounidenses por matar o capturar a personal militar de Estados Unidos, y ofreció el doble de esa cantidad a las mujeres iraníes que lleven a cabo la acción, según medios estatales iraníes. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH)

Estados Unidos e Irán elevaron este jueves el tono de su confrontación, aunque desde frentes diferentes: Washington apuesta por llevar al Gobierno iraní al “colapso” mediante una ofensiva económica sin precedentes, mientras Teherán advierte que, si vuelve a estallar la guerra, empleará armas con una capacidad destructiva superior a las utilizadas hasta ahora.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aseguró que el plan de sanciones y aislamiento económico que prepara Washington contra Irán terminará provocando el derrumbe del régimen.

“Va a funcionar en Irán y va a hacer colapsar al régimen”, afirmó Bessent durante una entrevista con CNBC. Según explicó, Estados Unidos pretende desarrollar “la mayor operación de aislamiento económico coordinado en la historia mundial”.

El funcionario lanzó además una advertencia a los aliados y socios de Washington: “Están con nosotros o contra nosotros”. Al ser preguntado específicamente sobre China, uno de los principales socios económicos de Teherán, Bessent sostuvo que algunas conversaciones deben mantenerse en privado, aunque instó a Pekín a “sumarse al plan”.

La vía económica antes que la militar

La estrategia, según Bessent, podría reducir por ahora la posibilidad de nuevas operaciones militares estadounidenses de gran escala contra Irán. “Si estamos aplicando la máxima presión económica, eso significa que probablemente no habrá una reactivación bélica a gran escala”, declaró, aunque inmediatamente introdujo una salvedad: “Eso es por ahora”.

  • Sus declaraciones llegan después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, elevara el miércoles sus amenazas contra Teherán y anunciara una ofensiva económica “sin precedentes”.
  • La presión estadounidense busca estrechar el margen económico de Irán mediante sanciones y un aislamiento internacional más amplio, en momentos en que las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas.

Teherán responde con una amenaza militar

Mientras Estados Unidos pone el énfasis en las sanciones, la Guardia Revolucionaria iraní respondió desde el terreno militar y aseguró que sus capacidades actuales son superiores a las empleadas en anteriores enfrentamientos.

“La potencia destructiva de las ojivas utilizadas en los misiles de la Guardia Revolucionaria supera con creces a la de las empleadas en guerras anteriores”, afirmó el portavoz del cuerpo militar de élite, Hosein Mohabi, en declaraciones recogidas por la agencia iraní Tasnim y difundidas por EFE.

Mohabi advirtió que, en caso de un nuevo conflicto, “nuestras armas serán completamente diferentes a las del pasado en todos los aspectos”.

El general aseguró que Irán continúa desarrollando armamento con mayor precisión, capacidad destructiva y sofisticación tecnológica, y dejó abierta la dimensión que podría alcanzar una eventual respuesta militar. Si comienza otra guerra, afirmó, “cualquier posibilidad es concebible”.

Las declaraciones de Washington y Teherán dibujan así dos estrategias contrapuestas en una misma escalada: Estados Unidos intenta trasladar el centro de la confrontación hacia el aislamiento económico para debilitar al Gobierno iraní, mientras Irán busca elevar el costo potencial de cualquier nueva acción militar mediante la amenaza de una respuesta más destructiva.