A.M. - Argumentos

Por los resultados obtenidos, se tiene la impresión de que los comisionados dominicanos no han sido muy efectivos frente a los haitianos en el asunto de la gripe aviar, lo cual es de lamentar porque tienen argumentos poderosos para defender el caso.

En primer lugar, pudieron haberle dicho al presidente René Preval, que en nuestro territorio reside más de un millón de haitianos que sobreviven, básicamente, comiendo picapollos. Si uno solo de ellos no ha muerto, a pesar de su alta ingesta de los plumíferos, no se entiende cuál daño podría hacerle a los de allá.

El mismo argumento se repite con relación a los dominicanos, que no han dejado de comer pollos y huevos, sin que nadie haya firmado su baja por ello.

Esto hubiese obligado al presidente Preval a referirse al delicado estómago que tienen los haitianos que residen en su parte de la isla y las incontables ventajas que les ha dado la buena vida que llevan de 1804 para acá, porque en tiempos de la esclavitud era otra cosa. Ambas partes se hubiesen reído de la respuesta.

A los comisionados dominicanos se les olvidó el gran argumento: Reunir al empresariado haitiano y negociar con ellos la parte correspondiente del negocio.

A los dominicanos se nos olvida que una gran parte de ese empresariado vive aquí, conoce nuestros precios y nuestros costos de producción y no tienen por qué pagar un precio más alto solo por comprarlos en Dajabón.

Las relaciones comerciales entre Haití y la República Dominicana tienen que oficializarse a través de "joint-ventures" entre las empresas dominicanas y haitianas. Ambos estado se beneficiarían y ambas comunidades también. Ese trueque fronterizo pertenece a la colonia.

atejada@diariolibre.com