A.M. - La botella infinita

Las fugas reformistas hacia el Gobierno tienen visos de opereta. La puesta en escena rimbombante y vocinglera, el Jefe de Estado de un lado para otro (gobernar le ocupa cada vez menos tiempo), la profunda trascendencia que parece que dan a que Johnny Jones o la secretaria Rosa se decanten por el proyecto reeleccionista...

Es todo artificial y cansón.

Estamos asistiendo a la absorción del Partido Reformista por parte del PLD, sólo que por la vía del contribuyente. Porque lo podían haber hecho rápido, barato y fácil. Pero no, hay que hacerlo gota a gota, caro (cada adhesión es un puesto público que nos costará un dinero) y difícil.

No corren buenos tiempos para la política. La maquinaria y nómina estatal al servicio del PLD ahoga cualquier proyecto medianamente bien intencionado y saca de juego a los que no disponen de un dinero fuerte. Pero además, el daño que el PLD de hoy está haciendo a la democracia y a la institucionalidad nos va a costar muchos problemas. Grandiosa la postura oficial ante el escándalo de que los peledeístas estén en nómina. Superar al PRSC y al PRD en este campo era difícil, pero el PLD lo logra: nadie había llegado a la universalización del concepto de botella ni a este grado de desfachatez ante la denuncia del caso.

La concentración de poder, votos y dinero en manos inescrupulosas termina siempre en problemas. Y lo de este Gobierno empieza a dar escalofríos. El país quiso que el PLD fuera el cambio, lo creyó posible. Ahora todo lo que ofrece es entrar en su nómina. Y a ellos, curiosamente, esta situación les fascina.

IAizpun@diariolibre.com