Adc. - Propósitos luciferinos
"Nos ganó el supermercado", frase feliz de Guido Gómez Mazara, a quien por mucho tiempo habrá que defender de sí mismo y de los mismos que nunca lo han querido. Verdad irrefutable, pero no absoluta, que explica el descalabro de la reelección y el "epafueraquevan".
La frase tiene más lecturas que productos importados en las tramerías de los "super" tras la humildad forzada del peso. Evidencia la insensatez del PPH y también la insensibilidad de quienes creyeron pasarían ese gato, la reelección, por liebre. La lucidez por lo visto es esquiva y no sólo por los tantos apagones y los que faltan; y hasta bivalente: de la misma fuente latina procede Lucifer. No tuvieron muchas luces –sí propósitos luciferinos—quienes apostaron a vencer al supermercado. De paso, abastecieron de desconcierto al país en un concierto de gastos de factura aún desconocida y con cargo al erario y a la solidez de las instituciones. Que la irresponsabilidad es el primer capítulo de la reedición en el poder.
Parecería que los dominicanos heredamos la paciencia de Job. Contrario a otras latitudes igualmente en el fondo y con el Fondo, a los supermercados los han asaltado de otra manera: con quejas inenarrables por la inflación en los precios.
El juicio ya lo pasó el mercado electoral. El uso del poder para bajar los precios produce desprecio. Ahora los males son mayores y mayores tendrán que ser los remedios por la pretensión fallida de ganarle al supermercado.
El juicio ya lo pasó el mercado electoral. El uso del poder para bajar los precios produce desprecio. Ahora los males son mayores y mayores tendrán que ser los remedios por la pretensión fallida de ganarle al supermercado.
En portadaVer todos
Condenan 15 años de cárcel a un exministro paraguayo por torturas tras un intento de golpe
La CIA ve "más probable" que el origen de la pandemia de la covid-19 sea un laboratorio
Especialistas disertan sobre las causas de mortalidad materna en República Dominicana
Más del 26 % del parque vehicular dominicano no ha renovado el marbete