La suerte y los astros de Abinader

Entre el futuro digital y el apagón de siempre

En política no existen los astros, sino las decisiones. Sin embargo, cualquiera diría que el presidente Luis Abinader gobierna bajo una constelación caprichosa. Cuando el país celebraba el impulso simbólico y económico de la inversión de Google —esa fotografía luminosa de un futuro digital, competitivo y moderno—, vuelve un blackout como recordatorio áspero de que seguimos tropezando con la misma piedra eléctrica de hace décadas.

El sector eléctrico dominicano dista de accidente coyuntural y cae en lo sistémico. Un clavo oxidado en el zapato del desarrollo que impide caminar con firmeza hacia la modernidad que se proclama en foros internacionales. Podemos atraer centros de datos, hablar de inteligencia artificial y soñar con parques tecnológicos; pero si la energía falla, todo discurso se vuelve retórica a media luz.

El dilema es conocido y, por eso mismo, incómodo: pérdidas técnicas y no técnicas, subsidios crecientes, cultura de impago, redes obsoletas, gestión politizada. La solución también es conocida, aunque impopular: que pague todo el que consume, sin excepciones clientelares; que se modernice la gestión con criterios empresariales; que se invierta con planificación y transparencia; que se asuma el costo político de ordenar el sistema.

La fortuna —decía Maquiavelo en El Príncipe— es como un río caudaloso: puede arrasar, pero el buen político construye diques antes de la crecida. No elimina el azar; lo administra.

Abinader ha querido inscribir su mandato en la narrativa del porvenir. Pero el liderazgo verdadero no consiste solo en inaugurar lo nuevo, sino en corregir lo viejo. Si enfrenta sin titubeos el lastre eléctrico, si convierte la reforma en legado y no en cálculo, entonces no habrá que invocar astrologías.

Los astros, que en política se llaman resultados, terminarán alineándose solos.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.