Análisis de tendencias e incertidumbres: la bola de cristal

Más allá del presupuesto: resiliencia, demografía y tecnología ante la incertidumbre económica

La economía dominicana ante el espejo global: desigualdad, inversión y desarrollo incluyente. (magnific)

Prepararnos para los desafíos económicos de 2027 no es tarea fácil, aun contando con la aprobación de un presupuesto de dos billones de pesos. Las proyecciones económicas constituyen escenarios sujetos a revisión, no certezas. Mientras persistan las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los mercados internacionales y la incertidumbre financiera, cualquier previsión deberá evaluarse con prudencia.

La planificación presupuestaria exige anticipar riesgos y establecer prioridades que permitan responder a acontecimientos inesperados sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

Lamentablemente, los conflictos bélicos continúan, los mercados energéticos permanecen expuestos a perturbaciones y las presiones inflacionarias amenazan con prolongar las condiciones financieras restrictivas. Las variaciones de los precios del petróleo inciden sobre los costos del transporte, la producción y los alimentos; las tasas de interés condicionan el financiamiento público y privado, mientras que los movimientos del tipo de cambio pueden encarecer las importaciones y aumentar las presiones sobre los precios internos.

Entretanto, se aproxima la Navidad, un período de mayor actividad comercial y consumo que también pone a prueba el poder adquisitivo de los hogares.

Las elecciones de medio término en Estados Unidos, previstas para noviembre de 2026, constituyen otro factor de incertidumbre. El debate político y las decisiones sobre comercio, migración, impuestos y política exterior pueden repercutir sobre los mercados internacionales, los flujos de inversión y las economías vinculadas comercialmente con esa nación. Los desafíos económicos son enormes. Para la República Dominicana, mantener la estabilidad macroeconómica será fundamental, pero también lo será fortalecer la capacidad de respuesta fiscal, monetaria e institucional ante posibles perturbaciones externas.

A pesar de estas dificultades, la economía mundial atraviesa una transformación en la distribución del poder económico y tecnológico entre Estados Unidos, China y otras potencias, en un escenario donde la competencia geopolítica influye cada vez más sobre el comercio, la inversión y las cadenas internacionales de suministro. El ascenso de nuevas economías, la disputa por los recursos estratégicos y la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial están modificando las relaciones económicas internacionales. El futuro es incierto debido a esta nueva correlación de fuerzas, cuyos resultados dependerán tanto de las decisiones políticas como de la capacidad de adaptación de cada país.

Las recuperaciones posteriores a las crisis financieras internacionales siguen patrones cíclicos, pero no se explican exclusivamente por ellos. La evolución demográfica, los cambios en la productividad y la expansión de la economía digital están transformando estructuralmente los aparatos productivos. La inteligencia artificial, la automatización y el análisis masivo de datos ofrecen oportunidades para reducir costos, mejorar procesos y crear nuevos sectores económicos. Sin embargo, sus beneficios dependerán de la inversión, la formación del capital humano y la capacidad de las empresas para incorporar estas tecnologías.

Estos cambios también modifican las relaciones entre el capital y el trabajo. Algunas ocupaciones desaparecerán o se transformarán, mientras surgirán nuevas profesiones y actividades productivas. El reto consiste en evitar que las ganancias de productividad se concentren en un número reducido de empresas y trabajadores altamente cualificados. Para las economías en desarrollo, incluida la dominicana, invertir en educación técnica, conectividad, innovación y capacitación laboral será decisivo para aprovechar la transformación tecnológica y elevar la productividad.

Las consultas y evaluaciones económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de otros organismos internacionales conceden creciente importancia a la demografía, la gobernabilidad, la sostenibilidad ambiental y la distribución del ingreso. Estos factores no son variables secundarias: condicionan la capacidad de crecimiento, la sostenibilidad de las finanzas públicas y el bienestar de la población.

El envejecimiento demográfico eleva las necesidades de pensiones, salud y cuidados de larga duración, mientras que los países con poblaciones jóvenes deben crear suficientes empleos productivos para aprovechar su potencial laboral. Al mismo tiempo, el cambio climático afecta la producción agrícola, la infraestructura, el turismo y la disponibilidad de agua mediante sequías, inundaciones, incendios forestales, tormentas y otros fenómenos extremos. El fenómeno de El Niño puede agravar determinadas condiciones de sequía y calor, aunque sus efectos varían según la región y la estación.

La deforestación, la extracción insostenible de recursos naturales y la expansión urbana sin planificación aumentan la vulnerabilidad de los territorios. A estos riesgos se suman las brechas tecnológicas entre grandes centros urbanos y comunidades periféricas, así como las desigualdades persistentes en el acceso a la educación, los servicios públicos y las oportunidades económicas.

Cuadro estadístico 1. Crecimiento y tendencias demográficas mundiales

IndicadorDato de referenciaImplicación económica
Población mundial en 2024Aproximadamente 8.2 mil millones de personasMayor demanda de alimentos, vivienda, energía, agua y servicios públicos.
Fecundidad mundial en 20242.25 nacimientos por mujerLa reducción de la fecundidad modifica el crecimiento de la población y la oferta laboral futura.
Países y territorios con fecundidad inferior al nivel de reemplazoMás de la mitadAumenta la presión futura sobre los sistemas de pensiones y cuidados en sociedades envejecidas.
Esperanza de vida mundial en 202473.3 añosSe amplían las necesidades de atención sanitaria y protección social.
Población de la República Dominicana en 202511.52 millones de habitantesSe requiere planificar el empleo, la vivienda, el transporte y los servicios públicos conforme a la evolución demográfica.

Fuente: Naciones Unidas, World Population Prospects 2024; Banco Mundial, indicadores de desarrollo de la República Dominicana. Los datos corresponden a años de referencia distintos, según el indicador.

Las tendencias demográficas no son uniformes. Mientras varias economías avanzadas enfrentan un envejecimiento acelerado y una reducción de su población en edad laboral, numerosas economías africanas y otras naciones en desarrollo mantienen poblaciones jóvenes y crecientes. Esta divergencia puede modificar los flujos migratorios, las necesidades de inversión y la localización de las actividades productivas.

Para la República Dominicana, la transición demográfica exige anticipación. El país debe aprovechar su población económicamente activa para incrementar la productividad, ampliar el empleo formal y fortalecer las cotizaciones a la seguridad social. Al mismo tiempo, necesita prepararse para el aumento futuro de la demanda de servicios de salud y pensiones. La planificación demográfica, por tanto, debe formar parte de la estrategia fiscal y de desarrollo nacional.

El poder económico mundial también está experimentando una redistribución. Las economías emergentes y en desarrollo han incrementado su participación en la producción, el comercio y la inversión internacionales, aunque las economías avanzadas conservan una influencia considerable en las finanzas, las tecnologías estratégicas y las instituciones multilaterales. Paralelamente, las organizaciones no gubernamentales, las corporaciones multinacionales y las grandes ciudades ejercen una influencia creciente sobre las decisiones económicas y sociales.

Las ciudades se han convertido en centros fundamentales de poder económico, innovación y empleo. Según el análisis urbano del Instituto Global McKinsey, las principales áreas metropolitanas concentran una proporción considerable de la actividad económica mundial. No obstante, esa concentración también genera problemas de congestión, contaminación, encarecimiento de la vivienda y desigualdad territorial. El desafío consiste en transformar el crecimiento urbano en una fuente de productividad y bienestar compartido.

El continuo aumento de la demanda de determinadas materias primas, junto con la volatilidad de sus precios, ha renovado las preocupaciones sobre la seguridad energética y la disponibilidad de recursos naturales. La transición hacia energías más limpias también incrementa la importancia estratégica de minerales y componentes esenciales para las baterías, las redes eléctricas y las tecnologías digitales. Los países dependientes de la importación de combustibles y alimentos son particularmente vulnerables a las interrupciones de suministro y a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

A estos riesgos se suma el cambio climático, que está elevando las temperaturas y contribuyendo al aumento del nivel del mar y a la pérdida de hielo en regiones glaciares. Sus consecuencias económicas abarcan daños a la infraestructura, interrupciones de las cadenas de suministro, pérdidas agrícolas, reducción de la productividad laboral y mayores gastos sanitarios. Para los pequeños Estados insulares, las amenazas sobre las costas, los ecosistemas y la infraestructura turística revisten especial importancia.

Cuadro estadístico 2. Riesgos y daños económicos asociados al cambio climático: economías avanzadas y en desarrollo

IndicadorEconomías avanzadasEconomías en desarrolloRelevancia económica
Pérdida mediana proyectada de productividad laboral por calor hacia 20500.2% en economías de ingreso altoHasta 6.2% en países de ingreso bajoEl calor puede reducir la productividad, especialmente en trabajos al aire libre y actividades físicamente exigentes.
Efecto medio estimado de las sequías sobre el crecimiento económicoReducción de hasta 0.3 puntos porcentualesReducción de hasta 0.85 puntos porcentualesLa dependencia de la agricultura y la menor capacidad de adaptación agravan los impactos en países en desarrollo.
Costos de adaptación climática en países en desarrolloNo existe una cifra única comparable para todo el grupoEntre US$310,000 y US$365,000 millones anuales estimados para 2030La inversión necesaria supera ampliamente los recursos disponibles en numerosos países vulnerables.
Riesgo macroeconómico para la República DominicanaNo aplica como categoría de grupoPosible pérdida de hasta el 17% del PIB potencial para 2050 en un escenario sin los efectos climáticos consideradosLa agricultura, el turismo, la infraestructura y la productividad laboral pueden verse afectados.

Fuentes: Banco Mundial, Global Economic Prospects, enero de 2025; Naciones Unidas, información sobre adaptación climática; Banco Mundial, análisis climático de la República Dominicana. Las cifras son estimaciones elaboradas con metodologías y escenarios distintos; no representan pérdidas observadas ni resultados inevitables.

Los datos muestran que el cambio climático no constituye únicamente un problema ambiental, sino también un riesgo para el crecimiento, las finanzas públicas y la estabilidad social. Las economías avanzadas disponen, en general, de mayores recursos financieros, infraestructura y capacidad tecnológica para responder a los desastres, aunque también pueden sufrir pérdidas considerables. En cambio, los países con menores ingresos afrontan restricciones presupuestarias que dificultan la reconstrucción y la adaptación.

La República Dominicana necesita incorporar estos riesgos a su planificación económica. La protección de las costas, la modernización de los sistemas de drenaje, la gestión eficiente del agua, la infraestructura resiliente y la adaptación de la agricultura deben considerarse inversiones productivas, no simples gastos extraordinarios. Prevenir los daños puede reducir las pérdidas futuras, proteger los ingresos fiscales y preservar la competitividad turística.

Las crisis financieras internacionales constituyen, asimismo, un llamado de atención sobre la creciente interdependencia mundial. La integración facilita la circulación del capital, el comercio y la innovación, pero también acelera la transmisión de los riesgos. Un conflicto geopolítico puede alterar los precios de la energía; una modificación de las tasas de interés en una economía dominante puede encarecer el financiamiento en otras regiones, y una interrupción logística puede afectar simultáneamente la producción de numerosos países.

En este contexto, la estabilidad macroeconómica requiere algo más que controlar la inflación. También exige una política fiscal sostenible, una supervisión financiera eficaz, reservas adecuadas y capacidad institucional para responder a las perturbaciones. Para las economías pequeñas y abiertas, diversificar los mercados de exportación, mejorar la competitividad y reducir las vulnerabilidades externas es fundamental.

La desigualdad del ingreso mundial constituye otro de los grandes desafíos del siglo XXI. La globalización y los avances tecnológicos han contribuido al crecimiento económico y a la reducción de la pobreza en numerosas regiones. Sin embargo, sus beneficios se han distribuido de manera desigual entre países, empresas y grupos sociales. La concentración de capital, las diferencias educativas, la desigualdad de oportunidades y los cambios tecnológicos han favorecido a determinados sectores, mientras otros han experimentado un crecimiento limitado de sus ingresos.

La desigualdad no debe confundirse con la pobreza. Un país puede reducir la pobreza y, simultáneamente, registrar una elevada concentración del ingreso. Asimismo, un aumento del producto interno bruto no garantiza por sí solo una mejora proporcional del bienestar de toda la población. Para evaluar el progreso económico es necesario examinar cómo se distribuyen los ingresos, qué oportunidades existen para la movilidad social y qué calidad tienen los servicios públicos.

Cuadro estadístico 3. Desigualdad mundial del ingreso y de la riqueza

Grupo de población mundialParticipación en el ingreso mundialParticipación en la riqueza mundial
50% de menores ingresos8.5%2%
40% de ingresos intermedios39.5%22%
10% de mayores ingresos52%76%

Fuente: World Inequality Report 2022, World Inequality Database. Cifras mundiales de referencia para 2021, expresadas conforme a la metodología del informe. Los porcentajes pueden variar según el concepto de ingreso, la medición de la riqueza y el tratamiento de impuestos y transferencias.

Estas cifras ilustran la magnitud del problema: la mitad de la población mundial recibe una fracción reducida del ingreso total y posee apenas una pequeña proporción de la riqueza. La concentración patrimonial es todavía más pronunciada que la del ingreso, lo que tiene consecuencias sobre la capacidad de ahorro, la inversión, la educación y la transmisión de oportunidades entre generaciones.

La desigualdad excesiva puede debilitar el crecimiento cuando limita la formación de capital humano, reduce las oportunidades de emprendimiento y restringe la capacidad de consumo de los hogares. También puede alimentar la desconfianza en las instituciones y aumentar la polarización política. Sin embargo, el desafío no consiste en eliminar todas las diferencias de ingreso, sino en garantizar oportunidades reales, movilidad social y acceso equitativo a los servicios esenciales.

En la República Dominicana, este debate debe vincularse con la calidad del empleo, la informalidad laboral, la educación, la productividad y la capacidad redistributiva de las políticas públicas. El crecimiento económico sostenible requiere que una proporción más amplia de la población participe de sus beneficios. Para conseguirlo, es importante mejorar la formación técnica, ampliar el acceso a servicios públicos de calidad, fortalecer la competencia y diseñar políticas fiscales y sociales eficientes, financieramente sostenibles y bien focalizadas.

La polarización política en numerosos países dificulta la construcción de consensos en torno a las reformas económicas y las políticas redistributivas. Las diferencias ideológicas pueden impedir acuerdos de largo plazo sobre educación, salud, pensiones, infraestructura y transición energética. Cuando las decisiones públicas responden exclusivamente a objetivos electorales inmediatos, aumenta el riesgo de posponer reformas necesarias y comprometer la sostenibilidad fiscal.

La respuesta exige instituciones sólidas, transparencia en el gasto público, evaluación de resultados y mecanismos de diálogo entre los sectores público y privado y la sociedad civil. Las políticas sociales y económicas deben basarse en evidencia, priorizar a las poblaciones más vulnerables y mantener incentivos adecuados para la inversión, la innovación y la creación de empleos formales.

Malcolm X, militante estadounidense por los derechos civiles, expresó una idea que conserva su vigencia: el futuro pertenece a quienes se preparan para él en el presente. Más allá de la incertidumbre de las proyecciones, esta reflexión recuerda que anticiparse a los riesgos es una responsabilidad de los gobiernos, las empresas y la sociedad.

Conclusión

La bola de cristal no existe en economía. Las proyecciones permiten identificar riesgos, comparar escenarios y orientar decisiones, pero no eliminan la incertidumbre. El crecimiento mundial, las transformaciones demográficas, la inteligencia artificial, el cambio climático y la desigualdad están redefiniendo las condiciones del desarrollo.

Para la República Dominicana, el desafío de 2027 consiste en preservar la estabilidad macroeconómica y convertirla en una plataforma para elevar la productividad, fortalecer las instituciones, proteger el medioambiente y ampliar las oportunidades sociales. La mejor preparación para el futuro no es intentar predecir cada acontecimiento, sino construir una economía más diversificada, inclusiva y resiliente, capaz de adaptarse a los cambios sin comprometer el bienestar de las próximas generaciones.

El autor es economista.