AM. - Desmontar el generalato

Para comenzar a desmontar el generalato es necesario modificar una infinidad de leyes creadas a propósito para darle posiciones a generales.

En este país para todo se requiere un general, aparentemente porque a los de menor rango no les hacen caso. Por eso es importante devolverle el valor a los rangos, como lo tienen en los ejércitos reales, los que han peleado guerras, en los cuales, el sargento y el capitán, los que realmente comandan hombres, son valiosos dentro del escalafón militar.

Aquí, sin embargo, somos tan ridículos que para cuidar al Altar de la Patria se nombró a un general.

Para ser jefe de la ARS de los guardias se necesita un técnico, no un general. Los generales son para posiciones de mando militar.

La Policía Nacional, por ejemplo, que tiene una estructura militar ajena a su papel de organismo civil, como lo define la nueva Constitución, tiene 49 generales y no necesita ni uno. Lo que necesita son rangos de Comisarios, prefectos, Intendentes, capitanes, detectives, agentes y otros.

La Marina tiene más almirantes y contraalmirantes que barcos.

Y no se ha calculado lo que le cuesta el generalato al país. Lo que cuesta oficialmente y lo que cuesta por la izquierda.

El país necesita unas fuerzas armadas bien equipadas, bien mandadas, regidas por un escalafón que se siga rigurosamente, en una palabra, una fuerza elite, junto a una policía que sea guardián de la vida y las propiedades.

No se puede perder el impulso.

atejada@diariolibre.com