Pasando lista
El inicio del año escolar que nos involucra a todos
Volvemos a clase. Porque el curso escolar cambia el ritmo de todos, no solo de los alumnos y los profesores. Solo un país sin escuelas sería inmune a este ciclo.
Volvemos a clase con la esperanza de que en este curso se impartan todas las horas lectivas dispuestas. Que la ADP proteste en domingo porque perjudican intencionalmente a los alumnos que más necesitan de la escuela por muchas razones.
Volvemos todos a clase porque somos optimistas incorregibles que apostamos a que este año sí vamos a sacar mejores calificaciones sin que nos inflen las notas. Que no nos vamos a hacer trampas al solitario para subir posiciones en los informes internacionales. Volvemos a clase porque apostamos a que este año se va a mejorar la lectoescritura sin la que no se entiende ni a Bad Bunny.
Ni profesores ni administradores ni alumnos se sienten satisfechos con el sistema actual. Dinero no falta aunque nunca sobre. Pero hemos perdido en el camino la participación activa de la sociedad por una mejor educación dominicana. Difícilmente se fabriquen sombrillas amarillas.
Nos cansamos de tanta monserga, tanto dispendio y de tan pocos resultados. De nuestros bolsillos sale el 4 % que sostiene un sistema fallido. Nos cuesta dinero a todos y cada uno de nosotros. Porque nadie pide que la escuela sea una fábrica de pequeños genios, pero hablamos de universitarios que no leen diez páginas y no escriben tres.
Volvemos a la escuela insensibles a que falten pupitres para 9,000 o medio millón. Sordos a las irregularidades periódicas de las licitaciones de material escolar, zapatos o comidas. Las pequeñas mafias organizadas para llevarse un pedazo del pastel de Educación resisten como las bacterias a los antibióticos. Estamos estafando a generaciones enteras que de verdad creen que el diploma que “obtienen” es la prueba de una buena educación.