El “hipopartidismo” dominicano (y 3)
¿Por qué surge y cómo surge el financiamiento estatal de los partidos políticos en la República Dominicana?
Hay que decir que alguna forma de financiamiento estatal de los partidos se da en casi todos los sistemas políticos democráticos, bajo dos premisas fundamentales:
1. Nivelar en lo posible el terreno de juego electoral para que los partidos gobernantes no tengan un peso abrumador sobre la oposición y
2. Evitar que los partidos tengan que buscar financiamiento en fuentes non sanctas, o que sean presas de las presiones de importantes grupos económicos.
La asignación de los recursos se hace de diferentes maneras, todas con pros y contras, ya sea por el número de votos obtenidos en los comicios, o por otras formas de reparto.
Aquí se fijó un sistema en el cual el 80 por ciento del dinero a repartir se entregaba a los partidos que hubiesen obtenido el 5 por ciento de los votos; el 12 por ciento a los que hubiesen obtenido más del 1 por ciento y menos del 5 por ciento de los votos y el 8 por ciento a los que no llegaron al 1 por ciento.
Es obvio que la distribución no ayuda a cumplir los objetivos generales del sistema, pues premia igual a resultados desiguales, ni impide que el dinero sucio llegue a los partidos. En las elecciones del 2016, los cuatro partidos que obtuvieron más del 5 %, mostraron estas cifras: 50.2; 26.8; 5.86 y 5.6, es decir que un partido que obtuvo 10 veces más votos que el último recibió la misma cantidad de recursos del Estado. No parece justo.
Ahora tenemos la oportunidad de revisar el sistema para hacerlo más competitivo. ¿Lo haremos?
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