Ganas de trabajar
El presidente de Asonahores adelanta que en 30 o 45 días el sector turístico podría empezar a operar. No turismo masivo, por supuesto, no sin las obligatorias medidas de seguridad, no sin contemplar todas las variables que esta epidemia exige. Descartando el turismo de vacaciones pero considerando el de negocios o trabajo, por ejemplo.
Deja clara la capacidad del sector y las ganas de volver a poner en marcha la maquinaria. También la Federación Nacional de los Trabajadores de la Industria de la Madera y Materiales de Construcción anunciaba la semana pasada su necesidad de ver atisbos de actividad. Igual, sugieren, empezar por contemplar un reinicio de trabajos en equipos pequeños, con todas las medidas de seguridad que toman los sectores que han seguido operando. Las construcciones paradas sufrirán mucho porque se reanudarán con inflación y con materiales que escasearán por la especulación probable post COVID-19. En este periodo de emergencia el dólar ha pasado de RD$54.50 a RD$55.80. ¿A dónde llegará?
Los colmados, reforzando las entregas por delivery ayudarían a descongestionar esas aglomeraciones en los supermercados, fruto de la reducción de los horarios. Igual, los bancos, quizá debieran replantearse el cierre masivo de sucursales que provocan esas filas eternas...
Es hora de pasar del conteo de fallecidos a dar esperanza a los que necesitan y quieren trabajar. ¿Cuántas empresas sobrevivirán este cierre sin fecha? Cada quien es dueño de su propio miedo, eso está claro. Y nadie está obligado a ser héroe. Pero guardando las medidas de higiene, el distanciamiento social y la responsabilidad que se nos supone como adultos, se puede paliar una crisis económica que se adivina devastadora.