La canastilla
L a canastilla para embarazadas es a la campaña electoral lo que la canasta con uvas es a la Navidad. Hay políticos que tiran salchichones desde un helicóptero y hay candidatos que regalan canastas para embarazadas.
El hombre es el estilo.
Los ciudadanos sostenemos con miles de millones (nuestros impuestos) los programas sociales que el PLD ha articulado. Si funcionan (y funcionar quiere decir que no maquillan la pobreza sino que cambian las condiciones de vida y oportunidades para que los que los reciban puedan valerse por sí mismos con el tiempo) nuestro dinero habrá sido bien invertido.
Pero nuestros impuestos no deben ser utilizados por los políticos en campaña para regalar canastillas a mujeres en situación de desamparo a nombre de un candidato que pretende de esta manera manipular la pobreza para comprar los votos que le llevan al poder... y al manejo de nuestro dinero.
No confundamos caridad con justicia. Sensibilidad con populismo. Conciencia social con manipulación interesada.
No confundamos el dinero de todos con el de nadie. Ellos, los políticos, no se confunden. Simplemente creen que el votante lo hace.
¿Quiere regalar el candidato canastillas a su nombre porque le preocupa la pobreza de las mujeres? Cómprelas con su dinero y no mande después una nota a los periódicos.
Ha comenzado la campaña electoral, la temporada de las canastillas ha quedado inaugurada.
IAizpun@diariolibre.com
Tres muertos en un tiroteo en la ciudad sueca de Uppsala
"No hemos hecho más que empezar", dice Trump al festejar sus primeros 100 días
Fiscalía mexicana descarta que finca narco haya sido centro de ejecuciones sistemáticas
Agenda oficial del presidente Abinader no incluye encuentro con el canciller ruso este miércoles