Lo que importa de Punta Catalina

Es costumbre en el país crear conflictos colaterales para no enfrentar lo central de un problema. Lo de la planta de Punta Catalina es un caso en punto.

Punta Catalina es un hecho cumplido que entrará a funcionar, a carbón, el año que viene. Hablar ahora de gas, de medio ambiente (aunque nadie niega su importancia) y de los demás temas accesorios, es olvidarse de los puntos principales, que son:

1. Punta Catalina debe producir electricidad a menor costo y, por tanto, ayudar a bajar el precio del kilovatio de electricidad. Sobre esa promesa se edificó la planta. Si no la cumple, el proyecto habrá fracasado y algo debe pasarle a los que nos metieron en el lío.

2. No importa quien controle el capital accionario de Punta Catalina, la planta debe operar técnica y económicamente de manera eficiente. No puede haber politiquería y la nómina no debe estar en manos de los políticos de turno. El manejo medioambiental forma parte de este punto.

3. El Estado debe limitar su papel a la supervisión del sistema. Es la única forma de garantizar que haya verdadera competencia en el sector eléctrico. Si el Estado sigue siendo juez y parte, no hay garantía de que será un árbitro imparcial y un jugador leal.

4. Lo ideal es que todas las acciones de Punta Catalina se coticen en la Bolsa de Valores, pero con la salvedad de que ningún grupo económico o persona pueda controlar una porción dominante. La puesta en bolsa podría determinar el valor real de la planta.

5. No se debe pagar un centavo más de lo contratado. Si Odebrecht quiere alegar aumento de costos, debe absorverlos, porque ella fue responsable, con su conducta, de que los financiamientos no llegaran a tiempo. La firmeza del Gobierno en este punto es fundamental para su imagen.

atejada@diariolibre.com