Los políticos y las mujeres
Los políticos tienen problemas con las mujeres. A Donald Trump casi le cuesta la candidatura del Partido Republicano su manera de hablar y tratarlas. No es cuestión de ideología. En España, Pablo Iglesias, líder de Podemos, tiró un tuit inaceptable refiriéndose a una presentadora de televisión: “la azotaría hasta que sangrase”.
Vomitivos los dos. En el extremo opuesto, hay una tendencia hacia lo cursi y condescendiente, que trata a las mujeres como si fueran seres libres de defectos, compendio de virtudes etéreas. No hay que votar a nadie por ser mujer, de la misma manera que no se le puede negar el voto por ser mujer.
Muchos políticos se han quedado en felicitar el día de la mujer o de la madre (a “esa flor”y demás halagos). No han entendido nada de lo que ha pasado y está pasando. En privado, quizá dicen las mismas barbaridades que los dos ejemplos citados o las utilizan para cubrir la cuota femenina y luego hacerles renunciar.
Todo es tan relativo... Seguimos celebrando que las mujeres son mayoría en las universidades... y es estupendo. Pero quizá nos deberíamos preguntar dónde están los hombres. ¿Qué hacen si no están estudiando y no tienen trabajo? ¿Qué implica este desbalance para la sociedad?
En un momento de la historia, los derechos de las mujeres se medían en relación a la liberación sexual o al derecho a trabajar fuera de casa. Para muchos políticos, esos son los campos que trata su discurso. Hoy, ante una sociedad que cambia profundamente, los mensajes de los políticos sobre las mujeres son frecuentemente atrasados unos, hipócritas otros.
Pocos han entendido de verdad de qué va esta historia.
IAizpun@diariolibre.com