Modelos de pacto
En el país nos cansamos de hablar de pactos, que siempre resultan parciales, y no nos ponemos de acuerdo, ni siquiera en una metodología para los pactos.
En los últimos veinte años se han intentado varios diálogos que han conducido a pactos. En unos, ha participado la sociedad civil; en otros, los partidos políticos, y en otros las fuerzas productivas sectoriales.
Los empresarios han dialogado entre ellos; los partidos presentan planes de gobierno, y existe una Estrategia Nacional de Desarrollo que fue fruto de un consenso bastante amplio.
Pero los pactos logrados, incluyendo la Estrategia de Desarrollo presentan graves problemas de aplicación o de aceptación por algunos sectores.
El pacto eléctrico, es un buen ejemplo de discrepancia y del peso de los intereses creados en contraposición al interés general.
Y es que la razón de ser de cualquier pacto social es el interés general. Los pactos tienen que ser a favor de todos, no de un sector en particular, y de ahí surge el problema.
Nos falta generosidad y amplitud de miras y nos sobra hipocresía.
Acudimos a las mesas de negociación a ampliar la ventaja, no a ceder en nuestras posiciones, ya de por sí ventajosas.
Por eso, ahora que se habla de un pacto fiscal, tenemos que evitar a toda costa que la balanza siga inclinada hacia un solo lado. Con un Congreso Nacional a favor, la tentación puede ser muy grande para el Gobierno. Ahí veremos si el PLD tiene vocación de poder, y piensa en un país más inclusivo.
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