Brv. - Dodgers Stadium, cementerio
"Las fiestas de cumpleaños ayudan a prolongar la vida, porque mientras más años cumplas, más años tienes..." Yogi Berra.
Los Dodgers se unieron a la Liga Nacional en 1890, y en los 60 años que precedieron a la llegada de la familia O'Malley, fue un equipo que se adueñó del corazón de la afición de América Latina. El primer lanzador cubano de las Grandes Ligas, Adolfo Luque, estuvo en Brooklyn en 1930 y 1931. Los Dodgers operaron un equipo de AAA en Montreal y tuvieron su entrenamiento de primavera en Cuba (1947) y en la República Dominicana (1948) donde participó Jackie Robinson, el primer jugador de color en pisar un diamante de liga mayor y fue el primer equipo en operar una academia de prospectos en Dominicana bajo la dirección de Rafael Ávila. Hoy, el escenario de los Dodgers es diferente, por la disputa matrimonial de Jamie y Frank McCourt que ha provocado un desastre económico como lo revela ayer el periodista David Leon Moore de USA/Today: "El Dodgers Stadium es un cementerio donde la diversión está enterrada y la asistencia se ha reducido a su mínima expresión".
El reportero de USA/Today hace un paneo por las diferentes secciones y lucen vacías y sin alegría. Todo este descalabro es fruto de las revelaciones financieras vergonzosas y preocupantes que salen de un complicado divorcio entre Frank y Jamie McCourt que obligó a Bud Selig a tomar las riendas de las finanzas del equipo. Si bien es cierto que diecinueve de los 30 equipos de Grandes Ligas han sufrido descensos de asistencia esta temporada, en Filadelfia se ha vendido un promedio de 45,432 boletos por juego.
La apatía entre los aficionados de Los Angeles es mucho más profunda y se han dado juegos con menos de 20 mil presentes en un parque de 56 mil de capacidad. En el Dodgers Stadium, todo se derrumbó y sólo quedan los recuerdos de los juegos sin hits de Sandy Koufax, de la era de Fernando Valenzuela y del jonrón de Kirk Gibson en 1988 y las Series Mundiales de 1955, 1959, 1963, 1965, 1981 y 1988, pero los fanáticos quieren un presente que genere triunfos y más triunfos...
brojas@diariolibre.com
La apatía entre los aficionados de Los Angeles es mucho más profunda y se han dado juegos con menos de 20 mil presentes en un parque de 56 mil de capacidad. En el Dodgers Stadium, todo se derrumbó y sólo quedan los recuerdos de los juegos sin hits de Sandy Koufax, de la era de Fernando Valenzuela y del jonrón de Kirk Gibson en 1988 y las Series Mundiales de 1955, 1959, 1963, 1965, 1981 y 1988, pero los fanáticos quieren un presente que genere triunfos y más triunfos...
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