Chavón en Santo Domingo

El espíritu de Chavón solo lo entienden los chavoneros, esa tribu de gente sin edad a la que le une una pasión común, un idioma universal y una forma de estar en el mundo con la que viajan a a cualquier parte.

Altos de Chavón evoluciona de una manera totalmente lógica. Las Bellas Artes se quedan entre las piedras de ese espacio, mirando al río. Las nuevas carreras, más técnicas, más urbanas... se expanden en Santo Domingo.

Los nuevos tiempos crean opciones laborales que precisan nuevos conocimientos. Y en su campo de experiencia, Chavón atrae y forma a una generación ávida de trabajar en moda, diseño, comunicación gráfica... precisamente lo que ellos llevan enseñando y aprendiendo más de treinta años.

Para empezar a expandirse Chavón elige Santo Domingo. La industria de la moda dominicana es esa promesa que siempre está a punto de ocurrir y los esfuerzos individuales que persisten, poco a poco se están encontrando y uniendo fuerzas. Los chavoneros son y serán parte de ella.

En Altos de Chavón uno quisiera ser artista. Ahora con más espacio se multiplicarán los talleres, los cursos, los artistas residentes, las visitas internacionales, las nuevas ideas...

Con los años Altos de Chavón tiene la pátina que sus residentes y estudiantes le han prestado. Es un espacio libre, tolerante, de creación. De autodescubrimiento y experimentación. Todo eso hace falta en la capital. Así que... sea bienvenido el nuevo campus.

IAizpun@diariolibre.com